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pero debí de tenerlo, porque al abrir la boca para soltar otro eructo lo que salió
fue vómito. En los zapatos de mi madre. Eulah-Beulah estaba sentenciada.
Cuando volvió mi madre del trabajo, la niñera dormía como un tronco en el
sofá y el pequeño Stevie estaba encerrado en el armario, igual de dormido que
ella y con huevos fritos medio digeridos secándosele en el pelo.
3
Nuestra estancia en West De Pere no fue ni larga ni muy lucida. Nos
echaron del piso, un tercero, porque un vecino vio a mi hermano de seis años,
en el tejado y avisó a la policía. No sé dónde estaba mi madre, ni la niñera de
la semana; sólo sé que yo estaba en el cuarto de baño, descalzo y subido a la
estufa, vigilando a. mi hermano para ver si se caía del tejado o conseguía
volver sano y salvo al lavabo. Lo consiguió. Ahora tiene cincuenta y cinco
años y vive en Nueva Hampshire.
4
A los cinco o seis años le pregunté a mi madre si había visto morir a
alguien. Contestó que sí, que una vez de vista y otra de oídas. Yo le pregunté
cómo se podía oír morir a alguien, y me explicó que se trataba de una niña que
se había ahogado delante de Prout’s Neck, en los años veinte. Al parecer nadó
demasiado lejos y, no pudiendo volver, pidió ayuda a gritos. Varios hombres
intentaron rescatarla, pero la corriente tenía una resaca muy fuerte y no
consiguieron llegar. Al final tuvieron que quedarse todos en la playa, turistas y
gente del pueblo (entre ellos la adolescente que sería mi madre), esperando
una lancha de rescate que ni siquiera llegó, y oyendo gritar a la niña hasta que
se quedó sin fuerzas y se hundió. Según dijo mi madre, el cadáver apareció en
Nueva Hampshire. Le pregunté la edad de la niña, y me dijo que catorce años.
Después me leyó un tebeo y me acostó. Otro día me contó la muerte que había
visto: un marinero que se tiró a la calle desde el tejado del hotel Graymore de
Portland (Maine),
—Reventó —dijo mi madre como si fuera lo más normal del mundo, y
tras una pausa añadió—: Lo salpicó todo de un líquido verde. Todavía me
acuerdo.
Yo también, mamá.