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De todos modos ya debía de ser demasiado tarde para volver a casa. Mi
impresión es que no me quedaba alternativa. Además, me encantaba la idea de
cagar como los vaqueros. Ni corto ni perezoso, adopté el papel de Hopalong
Cassidy de cuclillas entre los arbustos con la pistola en la mano, para que no
me pillaran desprevenido en un momento tan íntimo. Acto seguido hice mis
necesidades y, siguiendo las indicaciones de mi hermano, me limpié el culo
escrupulosamente con puñados de hojas lustrosas y verdes. Resultaron ser
ortigas.
A los dos días lo tenía todo rojo como un tomate, desde detrás de las
rodillas a los omóplatos. Mi pene se salvó, pero mis testículos se convirtieron
en dos semáforos. Tenía la sensación de que me escocía el trasero hasta la caja
torácica, pero lo peor era la mano que había usado para limpiarme: se hinchó
como la de Mickey Mouse después de haberle dado un martillazo el pato
Donald, y en la unión de los dedos aparecieron ampollas gigantescas. Al
abrirse dejaron círculos rosados de carne. Me pasé seis semanas tomando
baños de asiento en agua tibia con almidón, sintiéndome deprimido, humillado
y estúpido y oyendo reír a mi madre y mi hermano al otro lado de la puerta,
mientras escuchaban la radio y jugaban a cartas.
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Dave era muy buen hermano, pero demasiado listo para alguien de diez
años. Siempre lo metía en líos su cerebro, y llegó el día (probablemente
después de mi limpieza de culo con ortigas) en que se dio cuenta de que el
hermanito Stevie solía dejarse arrastrar al ojo del huracán cuando soplaban
vientos problemáticos. Dave no era acusica ni cobarde, y nunca me pidió
cargar con toda la culpa de sus meteduras de pata (que solían ser brillantes),
pero en varias ocasiones sí me pidió compartirla. Creo que es la razón de que
pasáramos los dos un mal rato cuando Dave construyó una presa en el arroyo
de la selva e inundó el tramo interior de West Broad Street. La idea de repartir
las culpas también explica que compartiéramos el riesgo de matarnos durante
la ejecución de su trabajo, potencialmente letal, para la clase de ciencias.
Debió de ser en 1958. Yo iba a la Center Grammar School, y Dave a
Stratford Junior High. Mamá tenia un empleo en la lavandería de Stratford,
donde era la única mujer blanca que trabajaba en el rodillo; que es lo que
hacía (meter sábanas en el rodillo) cuando Dave construyó su proyecto
científico. Mi hermano mayor no era un niño que se contentara con dibujar
esquemas o fabricarse una Casa del Futuro con piezas de plástico y cilindros
de papel de váter pintados. Dave apuntaba a las estrellas. Su proyecto de aquel
año era
«
el Superelectroimán de Dave». Mi hermano era muy aficionado a