Mike tenía razón. Era el producto educacional que yo había estado buscando. Pero tenía una
peculiaridad: su aspecto era como el del colorido panel del Monopoly, con una gigante rata
bien vestida en el medio. A diferencia del Monopoly, sin embargo, tenía dos sendas: una
interior, y una exterior. El objetivo del juego era lograr salir de la senda interna -a la cual
Robert llamaba "Carrera de Ratas"- y entrar en la senda exterior, también llamada "Vía
Rápida". Como Robert lo explicó, la "Vía Rápida" simulaba la forma en que actúa la gente rica
en la vida real.
Robert entonces nos definió la "Carrera de ratas".
"Si miran la vida de una persona promedio, bien instruida y muy trabajadora, hay un sendero
similar. El chico nace, y va al colegio. Los orgullosos padres están entusiasmados porque el
niño se destaca, logra calificaciones superiores al promedio, e ingresa a la universidad. Se
gradúa, puede ser que curse un postgrado, y luego hace todo tal como fuera programado:
busca un empleo o una carrera protegida y segura. El chico encuentra ese trabajo quizás como
doctor, abogado, o miembro de las Fuerzas Armadas o del gobierno. Generalmente, comienza
a ganar dinero, empiezan a llegarle tarjetas de crédito en masa, y comienzan las compras, si
no empezaron ya.
"Teniendo dinero para quemar, frecuenta lugares donde se contacta con otros jóvenes como
él; y ellos conocen gente, hacen citas, y a veces se casan . Entonces, la vida resulta
maravillosa porque, ahora, tanto el hombre como la mujer trabajan. Dos ingresos son una
dicha. Se sienten exitosos, su futuro es brillante, y deciden comprar una casa, un automóvil,
un aparato de televisión, tomar vacaciones y tener hijos. Llega el feliz "paquetito". La
demanda de efectivo se hace enorme. La feliz pareja decide que sus carreras tienen vital
importancia, y empiezan a trabajar más arduamente, tratando de obtener ascensos y
aumentos. Los aumentos llegan, como así también otro hijo, y la necesidad de una casa más
grande. Trabajan intensamente, se convierten en mejores empleados, con mayor dedicación.
Vuelven a la universidad para lograr capacidades más especializadas para poder ganar más
dinero. Quizás busquen un segundo empleo. Sus ingresos aumentan, pero también aumentan
la categoría impositiva que les corresponde, los impuestos inmobiliarios sobre la extensa casa
nueva, sus aportes a Seguridad Social, y todos los demás impuestos. Al recibir el abultado
cheque de su salario mensual, se preguntan dónde fue a parar todo ese dinero. Invierten en
algún fondo común, y compran los artículos de primera necesidad con sus tarjetas de crédito.
Los niños llegan a la edad de 5 ó 6 años, y se incrementa la necesidad de ahorrar para pagar
los estudios, como así también para su jubilación.
"Esa pareja feliz, nacida alrededor de 35 años atrás, se encuentra ahora atrapada en la
"Carrera de ratas" por el resto de su vida laboral. Ellos trabajan para los dueños de sus
compañas; para el gobierno, pagando sus impuestos; y para los bancos, al pagar las cuotas
de su hipoteca y de sus tarjetas de crédito.
"Entonces, les aconsejan a sus propios hijos que `estudien intensa-mente, obtengan altas
calificaciones, y busquen un trabajo o carrera seguros'. No aprendieron nada acerca del dinero,
excepto de aquellos que sacan provecho de su inocencia; y entonces continúan trabajando
arduamente por el resto de sus vidas. El proceso se repite durante otra generación de
esforzados trabajadores. Esta es la `carrera de ratas'."
La única manera de salir de ella, es probar su eficiencia tanto en contabilidad como en
inversiones, probablemente dos de los temas más difíciles de dominar. Como Contadora
Pública Certificada, y habiendo trabajado en una de las firmas contables más prestigiosas, me
sorprendió que Robert hubiera logrado hacer del aprendizaje de estos dos temas, algo
divertido y excitante. El proceso estaba tan bien disfrazado, que mientras trabajábamos
diligentemente para salir de la "Carrera de ratas", enseguida olvidamos que estábamos
aprendiendo.
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