estaba interesado en aumentos, planes de retiro, beneficios médicos, licencias por
enfermedad, vacaciones y otros ornamentos. El estaba muy impresionado con dos tíos que
fueron miembros de las fuerzas armadas y obtuvieron una jubilación y acreditaciones de por
vida, luego de veinte años de servicio activo. Amaba la idea de los beneficios médicos y otros
beneficios que el ejército brindaba a sus retirados. También amaba el sistema de puestos
inamovibles accesible a través de la universidad. La idea de un trabajo protegido de por vida, y
sus beneficios, parecía a veces más importante que el trabajo en sí. A menudo él decía, "he
trabajado duro para el gobierno, y eso me da derecho a los beneficios".
El otro papá creía en la total auto-dependencia financiera. El hablaba bien claro sobre la
mentalidad de "beneficiario", y de cómo estaba creando gente débil y con carencias
financieras. Era bien enfático en relación a ser financieramente competente.
Un papá bregaba por ahorrar unos pocos dólares. El otro simplemente creaba inversiones.
Un papá me enseñ cómo redactar un currículum vitae que dé buena impresión, a fin de
encontrar un buen trabajo. El otro me enseñaba cómo redactar fuertes planes de negocios y
finanzas a fin de crear puestos de trabajo.
Ser producto de dos padres fuertes me permitió darme el lujo de observar los efectos que dos
formas diferentes de pensamiento tenían sobre la vida de uno. Me di cuenta de que las
personas realmente dan forma a sus vidas a través de sus pensamientos.
Por ejemplo, mi papá pobre siempre decía "nunca seré rico". En cambio mi papá rico siempre
se refería a sí mismo como rico. Decía cosas como "soy un hombre rico, y los ricos no hacen
esto". Aún cuando estaba totalmente quebrado luego de un revés financiero importante,
continuaba refiriéndose a sí mismo como hombre rico. Se cubría a sí mismo diciendo: "Hay
una diferencia entre ser pobre y estar quebrado. Quebrado es temporal, y pobre es eterno”.
Mi padre pobre decía también "no estoy interesado en el dinero" o "el dinero no cuenta". Mi
padre rico siempre decía "el dinero es poder".
De manera que, puede que el poder de nuestros pensamientos nunca sea medido o apreciado,
pero, siendo aún un joven muchacho, se hizo obvio para mí que debía estar conciente de mis
pensamientos y de cómo me expresaba. Noté que mi papá pobre era pobre, no por la cantidad
de dinero que ganaba, la cual era significativa, sino por sus pensamientos y acciones. Siendo
niño, y al tener dos padres, comencé a estar agudamente atento de cuidar qué pensamientos
elegiría adoptar como propios. ¿A quién debía escuchar? ¿A mi padre rico o a mi padre pobre?
Aunque ambos hombres tenían un gran respeto por la educación y el aprendizaje, ellos
estaban en desacuerdo sobre aquello que pensaban que sería importante aprender. Uno quería
que yo estudiara mucho, lograra un título, consiguiera un buen empleo y trabajara por el
dinero. El quería que yo estudiara para convertirme en un profesional, abogado o contador, o
que asistiera a la escuela de negocios para lograr un Master. El otro me animaba a estudiar
para ser rico, para entender cómo funciona el dinero, y para aprender cómo tenerlo trabajando
para mí. "¡Yo no trabajo por el dinero!" eran palabras que él repetía una y otra vez, "el dinero
trabaja para mí".
A la edad de nueve años, decidí escuchar y aprender de mi padre rico acerca del dinero. Al
hacer esto, elegí no escuchar a mi padre pobre, aunque fuera él quien tenía todos los títulos
universitarios.
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