CAPITULO DOS
Lección Uno
Los ricos no trabajan por dinero
"Papá, ¿puedes decirme cómo hacerme rico?"
Mi padre dejó a un lado el periódico. "¿Por qué quieres hacerte rico, hijo?"
"Porque hoy la mamá de Jimmy apareció conduciendo su nuevo Cadillac, y ellos se fueron a
pasar el fin de semana a su casa en la playa. El invitó a tres amigos, pero Mike y yo no fuimos
invitados. Y nos dijeron que no nos invitaban porque éramos `niños pobres'."
"¿Ellos dijeron eso?" preguntó mi padre incrédulo.
"Sí, lo dijeron." Contesté con tono herido.
Papá sacudió su cabeza silenciosamente, empujó sus anteojos sobre el puente de su nariz y
volvió a leer el periódico. Me quedé esperando una respuesta.
Corría el año 1956. Yo tenía 9 años. Por algún giro del destino, concurría a la misma escuela
pública a la cual la gente adinerada enviaba sus niños. El nuestro era un pueblo principalmente
azucarero. Los gerentes de la plantación y otras personas influyentes del pueblo, tales como
doctores, dueños de negocios y banqueros, enviaban sus niños a esa escuela, de primero a
sexto grado. Después del sexto, sus hijos eran enviados generalmente a escuelas privadas.
Dado que mi familia vivía sobre uno de los lados de la calle, yo concurría a ese colegio. Si
hubiera vivido sobre el lado opuesto, hubiera ido a una escuela diferente, con niños de familias
más parecidas a la mía. Después del sexto grado, esos niños y yo, iríamos a la escuela
intermedia y al ciclo superior en un estable-cimiento público. No habría escuela privada para
ellos ni para mí.
Mi padre bajó el periódico, al fin. Se diría que estaba pensando.
"Bien, hijo", comenzó lentamente. "Si quieres ser rico, tienes que aprender a hacer dinero."
"¿Y cómo hago dinero?" pregunté.
"Bueno, usa la cabeza hijo", respondió sonriendo. Lo que realmente significaba era "eso es
todo lo que voy a decirte", o "no sé la respuesta, no me pongas en aprietos".
Se forma una sociedad
A la mañana siguiente, le dije a Mike, mi mejor amigo, lo que había dicho mi padre. Hasta
donde yo sé, Mike y yo éramos los únicos niños pobres de la escuela. Al igual que yo, Mike
estaba en esa escuela por accidente. Alguien había trazado una muesca cuadrada en la línea
que marcaba el distrito escolar, y de esa manera nosotros terminamos adosados a una escuela
con los hijos de los ricos. Nosotros no éramos realmente pobres, pero nos sentíamos como si
lo fuéramos porque todos los demás chicos tenían guantes de baseball nuevos, bicicletas
nuevas, y ¡todo nuevo!
Mamá y papá nos proveían de las cosas básicas, como comida, vestimenta y vivienda. Pero
eso era todo. Papá solía decir, "si quieres algo, trabaja por ello". Queríamos cosas, pero no
había demasiado trabajo disponible para niñitos de 9 años.
"Entonces, ¿qué haremos para hacer dinero?" preguntó Mike.
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