miran a lo largo de toda la vida de una persona. Un empleo, realmente es una solución de
corto plazo para un problema a largo plazo”.
"Pero mi padre siempre está diciendo, `continúa estudiando, obtén buenas calificaciones, y así
podrás encontrar un trabajo estable y seguro'." Esta vez fui yo el que habló, algo confundido.
"Sí, entiendo que lo diga", dijo papá rico sonriendo. "La mayoría de las personas recomiendan
eso, y para muchas de ellas, es una buena idea. Pero esa recomendación surge a partir del
miedo”.
"¿Quiere decir que mi padre dice eso porque siente miedo?”
"Sí", respondió. "El está aterrorizado de que tú no puedas ser capaz de ganar dinero e
insertarte en la sociedad. No me malinterpretes. El te ama, y desea lo mejor para ti. Y creo
que sus miedos están justificados. Una educación y un empleo son importantes. Pero no
manejarán el miedo. Verás, el miedo que lo lleva a levantarse cada mañana para ganar
algunos pesos, es el mismo que lo hace ser un fanático de que tú continúes estudiando”.
"¿Entonces qué recomienda usted?" le pregunté.
"Yo quiero enseñarles a adquirir la maestría en el poder que tiene el dinero. A no temerle. Y
eso no se enseña en los colegios. Si ustedes no lo aprenden, se convertirán en esclavos del
dinero”.
Finalmente, todo cobraba sentido. Lo que él quería, era que expandiéramos nuestra visión.
Que viéramos lo que, al respecto, ni la Sra. Martín, ni sus empleados, ni mi padre podían ver.
El usó ejemplos que sonaban crueles por momentos, pero yo nunca los he olvidado. Ese día,
mi visión se expandió, y pude empezar a ver la trampa que yace por delante de la mayoría de
las personas.
"Verán, en última instancia, todos somos empleados. Sólo que trabajamos en distintos
niveles", agregó padre rico. "Lo que yo quiero, niños, es que tengan una chance de evitar esa
trampa, causada por las emociones del miedo y la ansiedad. Úsenlas a su favor, y no en su
contra. Por eso quiero enseñarles. Yo no estoy interesado en que aprendan tan sólo a construir
una pila de billetes. Eso no dominará el miedo o las ansias. Si en primer lugar ustedes no
dominan estas dos emociones y se vuelven ricos, serán simplemente esclavos muy bien
remunerados”.
"Bueno, ¿y cómo evitamos la trampa?" le pregunté.
"Las causas principales de la pobreza o de las luchas financieras, son el miedo y la ignorancia;
no la economía, ni el gobierno, ni los ricos. Son el miedo y la ignorancia auto-infligidos, los que
mantienen a la gente atrapada. Así que, chicos, ustedes vayan al colegio y logren un título
universitario. Que yo les enseñaré cómo permanecer fuera de la trampa”.
Las piezas del rompecabezas iban apareciendo. Mi padre instruido tenía una gran formación y
una gran carrera. Pero jamás le habían enseñado cómo manejar sus miedos, o el dinero. Se
hacía claro que yo podía aprender cosas bien diferentes de cada uno de los dos padres.
"Bien, has estado hablando sobre el miedo a no tener dinero. Pero, ¿cómo afectan nuestros
pensamientos el deseo, o las ansias?", preguntó Mike.
"¿Cómo se sintieron cuando los tenté con un aumento? ¿Notaron cómo crecían sus deseos?”
Movimos nuestras cabezas asintiendo.
"Al no dejarse llevar por sus emociones, ustedes contuvieron sus reacciones y pudieron
pensar. Eso es lo más importante. Siempre tenemos emociones de miedo o ansiedad. De aquí
en adelante, es más importante para ustedes utilizar esas emociones para su propio beneficio
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