En 1994, teniendo yo 47 años, y mi esposa Kim 37, me retiré de mis actividades. Jubilarse no
significa no trabajar. Para mi esposa y para mí, significa que, exceptuando cambios
cataclísmicos inesperados, podemos trabajar o no, y nuestra riqueza igual crece
automáticamente, manteniendo su rumbo más allá de la inflación. Entiendo que esto significa
libertad. Nuestros fondos son lo suficientemente grandes como para crecer por sí mismos. Es
como plantar un árbol. Usted lo abona durante años, y entonces, un día, el árbol ya no
necesita de usted. Sus raíces se han profundizado lo suficiente. Y ahora él le provee de
sombra, para regocijo suyo.
Mike eligió dirigir el imperio, y yo decidí jubilarme.
Dondequiera que hablo ante distintos grupos de personas, a menudo me preguntan qué les
recomendaría, o qué podrían hacer. `¿Cómo podrían ellos comenzar?' `¿Existe algún libro
bueno
que
les
pueda
recomendar?'
¿Qué deberían hacer para preparar a sus hijos? ¿Cuál es el secreto del éxito? ¿Cómo hago yo
para ganar millones? Y a mí siempre se me hace presente un artículo que una vez alguien me
dio. El mismo, sigue a continuación.
"El
hombre
de
negocios
más
rico"
En 1923, un grupo compuesto por nuestros más grandes líderes, y mucho, de nuestros
hombres de negocios más ricos, mantuvieron un encuentro en el hotel Edgtwater Beach de
Chicago. Entre ellos se encontraban: Charles Schwab, cabeza de la mayor compaña
independiente de aceros; Samuel Insull, presidente de la más grande empresa de servicios
públicos: Howard Hopson, cabeza de la empresa gasífera más importante; Ivar Kreuger,
presidente de International Match Co., una de las compañas más grandes de esa época; León
Frazier, presidente del Bank of Internacional Settlements: Kichard Uhitney, presidente de la
Bolsa de mueva York; Arthur Cottcm y Jesse Livermore, dos de los más grandes especuladores
de bolsa; y Albert Fall , miembro del gabinete del Presidente Harding. Veinticinco años
después, nueve de ellos (los nombrados ante-riormente) acabaron como se relata a
continuación: Schwah murió sin un centavo, luego de haber vivido cinco años de dinero
prestado. Insull, murió quebrado, fuera de su tierra natal. Kreuger y Cotton, también murieron
en bancarrota. Hopson, se volvió loco. Whitney y Alhert Fall acababan de salir de prisión. Y
Frazier y Livermore se suicidaron.
Tengo dudas de que alguien pueda realmente decir qué les ocurrió a estos hombres. Si usted
presta atención a la fecha, 1923, notará que fue poco antes del colapso de los mercados y la
Gran Depresión de 1929, lo que sospecho habrá tenido gran impacto en estos hombres y sea
vidas. El punto es este: actualmente vivimos en tiempos de mayores y más rápidos cambios
que los que experimentaron ellos. Sospecho que, en los próximos 25 años, van a ocurrir
muchas subidas y caídas que equipararán las alias y bajas que enfrentaron estos hombres. Me
preocupa el hecho de que mucha gente esté demasiado enfocada en el dinero y no en su
mayor riqueza, que es la educación. Si las personas están preparadas para ser flexibles,
mantener una mente abierta y aprender, ellas se liarán más y más ricas a través de los
cambios. Si creen que el dinero va a resolver los problemas, me temo que estas personas
atravesarán un escabroso recorrido. La inteligencia resuelve los problemas y produce dinero. El
dinero sin inteligencia financiera, es dinero que desaparece pronto.
La mayoría de la gente no se da cuenta de que en la vida, lo que cuenta no es cuánto dinero
ganan, sino cuánto conservan. Todos hemos oído historias de ganadores de la lotería que eran
pobres, de repente se hacen ricos, y luego pobres otra vez. Ganan millones, y de golpe
vuelven a estar en su mismo punto de partida. O historias de atletas profesionales, quienes, a
la edad de 24 años, están ganando millones de dólares al año, y luego se hallan durmiendo
bajo un puente a la edad de 34. Esta mañana en el periódico, al mismo tiempo que yo escribo
esto, se publica la historia de un joven baloncestista profesional que un año atrás poseía
millones. Hoy, reclama que sus amigos, su abogado, y su contador, tomaron su dinero, y
ahora él se encuentra trabajando en un lavadero de autos por un salario mínimo.
Tiene tan sólo 29 años. Fue despedido del lavadero porque se negó a quitarse su anillo de
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