Para la mayoría de las personas, el mayor egreso es por el pago de impuestos. Muchos
piensan que el más alto es el impuesto a las ganancias, pero para la mayoría de los
estadounidenses, el impuesto o contribución más alto es el de Seguridad Social.
Como empleado, da la sensación de que la tasa de contribución a Seguridad Social en
combinación con el aporte para Obras Sociales y/o Servicios de Salud, es de aproximadamente
un 7,5 por ciento, pero en realidad es del 15 por ciento, dado que el empleador debe igualar el
monto de Seguridad Social. En esencia, se trata de dinero que el empleador no puede pagarle
a usted. Y además de eso, usted aún debe pagar impuestos a las ganancias sobre el monto
deducido de sus aportes a Seguridad Social, ingreso que usted nunca recibe porque fue
directamente a Seguridad Social, a modo de retenciones.
De manera que sus obligaciones aumentan.
Esto se demuestra mejor volviendo a la joven pareja. Como resultado del incremento en sus
ingresos, ellos deciden salir a comprar la casa de sus sueños. Una vez instalados en su hogar,
deben pagar un nuevo impuesto, denominado impuesto a la propiedad. Es entonces cuando
compran un nuevo automóvil, muebles nuevos y electrodomésticos, acordes a su nueva casa.
Y de pronto, despiertan y descubren que la columna de sus obligaciones está llena de deudas
por hipoteca, prendas, y saldos deudores de tarjetas de crédito.
Ahora, ellos están atrapados en la carrera de ratas. Llega un niño.
Trabajan más. El proceso se repite. Más dinero, impuestos más altos, también denominado
cambio de categoría impositiva. Una tarjeta de crédito llega por correo. Ellos la ponen en uso.
Pierden el control. Una entidad crediticia los contacta, diciendo que su "inversión" mayor, su
casa, tiene un valor considerable. La compañía les ofrece un préstamo para "consolidación de
deudas", dado que sus referencias de crédito son tan buenas; y les sugieren que lo más
inteligente que pueden hacer es reducir el alto interés pagado por concepto de consumos,
cancelando los saldos totales de sus tarjetas de crédito. Y además, los intereses sobre el valor
de su casa, son deducibles de impuestos. Ellos aceptan, y cancelan esos altos intereses de las
tarjetas de crédito. Exhalan un suspiro de alivio. Sus tarjetas de crédito han sido saldadas por
completo. Ahora, ellos han incluido su deuda por consumos dentro del préstamo hipotecario de
su casa. Sus pagos mensuales se reducen al distribuir el total de su deuda a 30 años. Eso era
lo más inteligente que se podía hacer.
Sus vecinos llaman para invitarlos a ir de compras a un centro comercial, porque hay una
liquidación por algún festejo importante. Es una oportunidad de ahorrar algunos pesos. Ellos se
dicen a si mismos, "no compraremos nada; sólo iremos a ver...". Pero por las dudas
encuentren algo, deslizan una tarjeta de crédito "limpia" en su cartera.
Vuelvo a encontrarme con esta joven pareja todo el tiempo. Sus nombres cambian, pero el
dilema financiero es siempre el mismo. Vienen a alguna de mis charlas a escuchar lo que tengo
para decir. Me preguntan, "¿Puede decirnos cómo ganar más dinero?" Sus hábitos de consumo
provocan su búsqueda de mayores ingresos.
Ellos ni siquiera sospechan que el problema es realmente la forma en que eligen gastar el
dinero que poseen, y que esa es la causa de su inestabilidad económica. Todo esto es causado
por la ignorancia de los principios financieros, y por desconocer la diferencia entre una
inversión o activo, y una obligación o pasivo.
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