1. Negocios que no requieran mi presencia. Soy el dueño, pero están dirigidos o gerenciados
por terceros. Si tengo que trabajar allí, no es un negocio. Es mi trabajo.
2. Acciones.
3. Bonos.
4. Fondos comunes.
5. Propiedades que generen ingresos.
6. Letras.
7. Regalías por propiedad intelectual, como música, escritura, patentes.
8. Cualquier otra cosa que tenga un valor, produzca ingresos, esté en alza o tenga un mercado
disponible.
Cuando era un joven muchacho, mi padre instruido me alentó a encontrar un trabajo seguro.
En cambio, mi padre rico, me instó a adquirir inversiones que amara. "Si no las amas, no
cuidarás de ellas." Yo colecciono bienes raíces simplemente porque amo la tierra y las
construcciones. Cuando llegan los problemas, no me resultan tan graves como para disminuir
mi amor por los bienes raíces. Pero la gente que odia las propiedades, no debería adquirirlas.
A mí me encantan las acciones de pequeñas empresas, especialmente de aquellas que se
están iniciando. La razón de esto es que soy un emprendedor, y no alguien del mundo
corporativo. En mis primeros años, trabajé en grandes organizaciones, tales como Standard Oil
de California, el Cuerpo de Marina de los Estados Unidos, y la Corporación Xerox. Disfruté mi
tiempo en esas corporaciones, y guardo recuerdos memorables, pero sé en lo profundo de mi
ser, que no soy un hombre del mundo corporativo. Me encanta iniciar empresas, no llevarlas
adelante. De manera que mis compras de acciones, son usualmente de pequeñas compañas, y
algunas veces, yo mismo las comienzo y luego las ofrezco a cotizar en bolsa. Se ganan
fortunas en las nuevas emisiones de acciones, y a mí me encanta el juego. Muchas personas
temen a las compañas pequeñas, y las consideran muy riesgosas y lo son. Pero el riesgo
siempre disminuye si usted ama aquello de lo que trata la inversión, la entiende y conoce el
juego. Con compañas pequeñas, mi estrategia de inversión es vender sus acciones en un año.
Mi estrategia de bienes raíces, por otra parte, es empezar con una propiedad pequeña, e ir
cambiándola por una más grande, y en ese proceso, demorar el pago del impuesto sobre las
ganancias. Esto permite que el valor se incremente en una forma impresionante.
Generalmente, retengo la propiedad por menos de siete años.
Por mucho tiempo, cuando aún estaba en el Cuerpo de Marina y en Xerox, hice lo que me
recomendó padre rico. Mantenía mi trabajo durante el día, pero también me ocupaba de mi
propio negocio. Me mantenía ocupado con mi columna del activo. Negocié con propiedades y
pequeñas acciones. Padre rico siempre enfatizó la importancia de la especialización en
finanzas. Cuanto mejor fuera yo para entender la contabilidad y la administración del efectivo,
mejor sería para analizar inversiones y, eventualmente, iniciar y levantar mi propia empresa.
No alentaría a nadie a que inicie una compañía a menos que realmente lo desee. Sabiendo lo
que sé acerca de llevar adelante una empresa, no le desearía esa tarea a nadie. Hay épocas en
las que la gente no puede encontrar trabajo, e iniciar una empresa es una solución para ellos.
Las cifras van en contra del éxito: nueve de cada diez compañas fracasan en cinco años. Así
mismo, entre las que sobrepasan los primeros cinco años, nueve de cada diez eventualmente
también fracasan. Así que tan sólo lo recomiendo si usted realmente tiene el deseo de ser
dueño de su propia empresa. De otra manera, conserve su trabajo durante el día, y ocúpese
de su propio negocio.
Cuando digo ocuparse del propio negocio, quiero significar construir y mantener fuerte la
columna del activo. Una vez que un dólar ingresa a ella, nunca lo deje salir. Piense en ello de
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