CAPITULO CINCO
Lección Cuatro
La historia de los impuestos y el poder de las corporaciones
Recuerdo cuando en el colegio nos contaban la historia de Robin Hood y sus alegres secuaces
(Merry Men). Mi maestro explicó que se trataba de una historia maravillosa de un romántico
héroe, al estilo de Kevin Costner, quien robaba a los ricos para dar a los pobres. Mi padre rico
no veía a Robin Hood como un héroe. Para él, Hood era un tramposo ladrón.
Robin Hood puede haber desaparecido hace tiempo, pero sus se-guidores aún viven. Cuán a
menudo oigo a la gente decir "¿por qué no pagan por esto los ricos?". O "los ricos deberían
pagar más impuestos y dárselo a los pobres".
Es esta precisa idea de Robin Hood -tomar de los ricos para dar a los pobres, lo que se ha
convertido en la singular mayor aflicción de las clases media y pobre. La razón por la cual la
clase media está tan pesadamente gravada con impuestos, está relacionada con el ideal de
Robin Hood. La verdadera realidad es que los ricos no están gravados con impuestos. Es la
clase media la que paga por los pobres, especial-mente el segmento de personas con mejor
formación y mayores ingresos.
Y nuevamente, para comprender íntegramente cómo suceden las cosas, necesitamos dar una
mirada a la perspectiva histórica. Necesitamos analizar la historia de los impuestos. Aunque mi
padre instruido era un experto en historia de la educación, mi padre rico se investía a sí mismo
como un experto en la historia de los impuestos.
Padre rico nos explicó a Mike y a mí que, originalmente, en Gran Bretaña y Estados Unidos no
existían los impuestos. Ocasionalmente, había impuestos temporarios exigidos a fin de pagar
los gastos de las guerras. El rey o presidente emitiría el llamado, y se le pediría a todos un
recorte. Algunos impuestos fueron exigidos en Gran Bretaña para las luchas contra Napoleón,
entre 1799 y 1816, y en los Estados Unidos, se impusieron algunos gravámenes para pagar la
Guerra Civil, desde 1861 hasta 1865.
En 1874, Inglaterra instauró el impuesto a las ganancias como un embargo permanente sobre
sus ciudadanos. En 1913, en los Estados Unidos, se instauró un impuesto a las ganancias, el
cual se convirtió en permanente con la adopción de la Enmienda 16 de la Constitución. Hubo
una época en que los estadounidenses estaban en contra de los impuestos. Y el excesivo
impuesto al té, que condujo a la famosa Fiesta del Té de la Bahía de Boston (Boston Harbor
Tea Party), había resultado ser un incidente que ayudó a encender la Guerra Revolucionaria.
Toma aproximadamente 50 años, tanto en Inglaterra como en Estados Unidos, vender la idea
de un impuesto a las ganancias permanente.
Lo que no muestran estos datos históricos es que, inicialmente, en ambos países, este
impuesto era tributado sólo por los ricos. Este era el punto que padre rico quería que Mike y yo
entendiéramos. Nos explicó que la idea de los impuestos se hizo popular y aceptada por la
mayoría, diciéndole a las clases media y pobre, que los impuestos habían sido creados sólo
para penalizar a los ricos. Así fue como las masas votaron la ley, que se hizo legal,
constitucionalmente. Y aunque en realidad la intención era penalizar a los ricos, finalmente
terminó afectando a la mismas personas que la votaron, es decir, los pobres y la clase media.
"Una vez que el gobierno le tomó el gusto al dinero, su apetito creció", dijo padre rico. "Tu
padre y yo somos exactamente opuestos. El es un burócrata del gobierno, y yo soy un
capitalista. A ambos nos pagan, pero nuestro éxito se mide por conductas opuestas. A él le
pagan para que gaste dinero, y contrate gente. Cuanto más dinero gasta y más personas
contrata, más se agranda su organización. En las esferas gubernamentales, cuanto más
grande es la organización de alguien, más respeto él merece. Por el contrario, dentro de mi
organización, cuantas menos personas contrato y menos dinero gasto, más me respetan mis
56 ----> 120