inversores. Esta es la razón por la que no me gusta la gente del gobierno. Ellos tienen
objetivos bien diferentes de la mayoría de las personas de negocios. Y a medida que el
gobierno se sobredimensiona, más y más impuestos son necesarios para sostenerlo”.
Mi padre instruido creía sinceramente que el gobierno debería ayudar a la gente. El amaba a
John F. Kennedy, especialmente la idea de las Fuerzas de Paz (Peace Corps). Y tanto amaba
esa idea, que él y mi mamá trabajaban para las Fuerzas de Paz entrenando voluntarios para ir
a Malasia, Tailandia y las Filipinas. El siempre luchaba por lograr garantías adicionales e
incrementos en su presupuesto, para así poder contratar más personas, tanto en su empleo
del Departamento de Educación, como en las Fuerzas de Paz. Ese era su trabajo.
Desde que tengo 10 años de edad, he escuchado de mi padre rico que los empleados del
gobierno eran una banda de ladrones haraganes, y de mi padre pobre, lo que escuchaba era
que los ricos eran una banda de ladrones engreídos, que deberían ser obligados a pagar más
impuestos. Ambas opiniones tenían puntos válidos. Se hacía difícil trabajar para uno de los
más grandes capitalistas de la ciudad, y volver a mi casa a encontrarme con un padre que era
un prominente líder del gobierno. No era fácil darse cuenta a quién se debería creer.
Sin embargo, cuando usted estudia la historia de los impuestos, emerge una interesante
perspectiva. Como ya he dicho, la aprobación de los impuestos fue posible únicamente porque
la masa creía en la teoría económica de Robin Hood, que consistía en tomar de los ricos, y
darle a todos los demás. El problema fue que el apetito del gobierno por el dinero se hizo tan
grande, que pronto fue necesario que los gravámenes fueran impuestos a la clase media, y a
partir de allí, se mantuvieron aumentando como "por goteo".
Por otro lado, los ricos vieron una oportunidad. Ellos no jugaron con las mismas reglas de
juego. Como he afirmado, los ricos ya sabían todo acerca de las corporaciones, las cuales se
hicieron populares en los días de la navegación en grandes buques. Los ricos crearon las
corporaciones como vehículo para limitar el riesgo por la inversión de cada viaje. Los ricos
pusieron su dinero en corporaciones con el objeto de financiar esos viajes. Entonces, dichas
corporaciones contrataron tripulantes para navegar al Nuevo Mundo en busca de tesoros. Si se
perdía el barco, la tripulación perdía su vida, pero para los inversores ricos, la pérdida se
limitaba sólo al monto de dinero que habían invertido para ese viaje en particular. El diagrama
que sigue muestra cómo la estructura corporativa sitúa por fuera su declaración de ingresos y
la hoja de balance.
El conocimiento del poder de la estructura legal de las corporaciones, es lo que realmente da a
los ricos una amplia ventaja sobre los pobres y la clase media. Al tener dos padres
enseñndome, uno socialista y el otro capitalista, pronto comencé a darme cuenta de que la
filosofía del capitalista tenía más sentido para mí, financieramente hablando. Me parecía que
los socialistas, en definitiva, se penalizaban a sí mismos, dada su escasa educación financiera.
Y sin importar qué horda apareciera exclamando "Tomemos el dinero de los ricos", los ricos
siempre encontraban alguna astucia para vencerlos. Así es como, eventualmente, los
impuestos fueron gravados sobre la clase media. Los ricos vencieron a los intelectuales,
solamente porque ellos entendieron el poder del dinero, tema que no se enseñaba en los
colegios.
¿Y cómo vencieron los ricos a los intelectuales? Una vez que los tributos surgidos del reclamo
"Tomemos el dinero de los ricos" fueron aprobados, el dinero en efectivo comenzó a fluir a las
arcas del gobierno. Inicialmente, la gente estaba feliz. El dinero estaba siendo entregado a los
empleados gubernamentales y a los ricos. Llegaba a los empleados del gobierno en la forma de
puestos de trabajo y pensiones. Y a los ricos, mediante contratos con el gobierno que
beneficiaban a sus fábricas. El gobierno se convirtió en un gran pool de dinero, pero el
problema pasó a ser el manejo fiscal de ese dinero. No existía realmente una recirculación.
En otras palabras, la política del gobierno para los burócratas gubernamentales, era evitar que
tuvieran dinero sobrante. Si no lograban gastar el monto de fondos asignado a su área, se
arriesgaban a perderle en el próximo presupuesto. Ciertamente, no recibirían reconocimiento
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