Sus ojos destellaron enojo. "Nunca me rebajaré a tal punto de ir a aprender cómo vender. La
gente como usted no ofrece literatura sobre negocios. Yo soy una experimentada escritora
profesional, y usted es un vendedor. No es justo”.
Guardó el resto de sus notas en su lugar, y se fue rápidamente atravesando la gran puerta de
vidrio en la húmeda mañana de Singapur.
Por lo menos, a la mañana siguiente escribió sobre mí imparcial y favorablemente.
El mundo está lleno de personas sagaces, talentosas, instruidas y dotadas. Nos encontramos
con ellas día tras día. Están por todos lados.
Pocos días atrás, mi auto estaba andando mal. Entré en un taller mecánico, y un joven técnico
lo arregló en tan sólo unos minutos. Supo lo que estaba mal simplemente escuchando el
motor. Yo estaba impresionado.
La triste realidad es que un gran talento no basta.
Siempre me sorprende el bajo monto que ganan algunas personas muy talentosas. El otro día
escuché que menos del 5 por ciento de los norteamericanos ganan más de u$s 100.000 por
año. He conocido gente brillante, muy instruida ganando menos de u$s 20.000 al año. Un
consultor de negocios especializado en comercio médico me estuvo diciendo que muchos
doctores, dentistas y quiroprácticos tienen problemas con sus finanzas. Hasta ahora, yo
pensaba que cuando se graduaban, los dólares les fluían. Fue este consultor el que me dio la
frase "están a una habilidad de distancia de la riqueza".
Lo que esto significa es que algunas personas sólo necesitan aprender y manejar una aptitud
más, y su ingreso pegará un salto exponencial.
He mencionado anteriormente que la inteligencia financiera es una sinergia entre contabilidad,
inversiones, marketing y leyes. Combine esas cuatro aptitudes técnicas, y ganar dinero a partir
de dinero se hace más simple. Cuando se trata de dinero, la única aptitud que conocen las
personas es trabajar arduamente.
El ejemplo clásico de sinergia de habilidades era la joven escritora del periódico. Si ella se
hubiera capacitado diligentemente en ventas y marketing, su ingreso hubiera pegado un salto
cuantitativo. Si yo fuera ella, tomaría algunos cursos de escritura de avisos publicitarios, así
como también de ventas. De esta manera, en lugar de trabajar en el periódico, podría buscar
un empleo en una agencia de publicidad. Y aunque esto significara un recorte en su salario,
ella aprendería cómo comunicarse en "frases cortas" que se utilizan en publicidades exitosas.
También debería haber aprendido relaciones públicas, una destreza importante. Así, ella sabría
cómo ganar millones en publicidad independiente. En-tonces, por las noches y durante los
fines de semana, podría estar escribiendo su gran novela. Cuando esta estuviera finalizada,
ella estaría mejor capacitada para vender su libro. Entonces, en un breve lapso, habría podido
convertirse en un autor de los "mejores en ventas".
Cuando aparecí por primera vez con mi libro Si quiere ser rico y feliz ¿no vaya al colegio, un
editor sugirió que cambiara el título por "La economía de la educación". Le dije al editor que
con un título como ése, hubiera vendido dos libros: uno a mi familia, y otro a mi mejor amigo.
El problema es que lo hubieran querido gratis. Ese desagradable título Si quiere ser rico y feliz
¿no vaya al colegio? fue elegido porque sabíamos que atraería toneladas de publicidad. Yo soy
pro-educación, y creo en la reforma educativa. De otra manera, ¿por qué continuaría
presionando por cambiar nuestro anticuado sistema de educación? Así que elegí un título que
me llevara más a los programas de radio y televisión, simplemente porque estaba deseoso de
ser controversial. Muchas personas pensaron que yo era un pastel de fruta, pero el libro vendió
y vendió. Esa es la razón por la cual fue un best-seller desde la primera semana en que salió.
Cuando me gradué de la Academia de la Marina Mercante de los Estados Unidos en 1969, mi
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