Cuando doy esta sugerencia, escucho a menudo "Oh, es demasiado complicado", o "sólo
quiero hacer aquello que me interesa".
Ante la declaración de "Oh, es demasiado complicado", yo pregunto "¿Entonces continuarías
trabajando toda tu vida entregando el 50 por ciento de tus ingresos al gobierno?" Y ante la
otra, "sólo quiero hacer aquello que me interesa", yo digo, "a mí no me interesa ir al gimnasio,
pero voy porque quiero sentirme mejor y vivir más".
Desafortunadamente, hay cierto grado de verdad en la antigua afir-mación "no puedes
enseñar nuevos trucos a un perro viejo". A menos que la persona esté acostumbrada a los
cambios, es difícil cambiar.
Pero para aquellos de ustedes que pudieran estar listos para saltar del otro lado cuando se
trata de trabajar para aprender algo nuevo, les ofrezco estas palabras de aliento: la vida es
muy parecida a ir al gimnasio. La parte más dolorosa es tomar la decisión de empezar. Una
vez pasado ese momento, se hace fácil. Ha habido muchos días en los que he sentido pavor de
ir, pero una vez que estoy allí en movimiento, resulta placentero. Cuando termina el ejercicio,
siempre estoy contento de haberme obligado a ir.
Si usted no desea trabajar para aprender algo nuevo y, en lugar de eso, insiste en convertirse
en un alto especialista dentro de su campo, asegúrese de que la compaña para la cual trabaja
esté adherida a un sindicato. Las asociaciones gremiales están diseñadas para proteger a los
especialistas.
Mi padre instruido, luego de perder la gracia del gobernador, se convirtió en la cabeza de la
unión de maestros de Hawai. Me dijo que había sido el trabajo más duro que haya tenido
alguna vez. Mi padre rico, por otro lado, pasó su vida haciendo todo lo posible para evitar que
sus compañas se agremiaran. Y tuvo éxito. Aunque los sindicatos anduvieron cerca, papá rico
siempre pudo ahuyentarlos.
Personalmente, no me pongo de ninguno de los dos lados, porque veo las necesidades y los
beneficios de ambas posiciones. Si usted hace lo que recomiendan en la facultad, o sea,
especializarse mucho en su campo, a continuación busque la protección de una organización
gremial. Por ejemplo, si yo hubiera continuado con mi carrera de piloto, hubiera buscado una
empresa cuyos pilotos estuvieran agremiados en una organización fuerte. ¿Por qué? Porque mi
vida hubiera estado dedicada a aprender una habilidad que sería valorada en una sola
industria. Si me echaran fuera de allí, las aptitudes de mi vida no serían tan valiosas para
otras industrias. A un piloto que ya fuera comandante -con 100.000 horas de vuelo intenso en
una compaña aérea de primera línea, ganando u$s 150.000 por año- le costaría bastante
tratar de encontrar un empleo en una escuela de enseñanza con el equivalente de ese sueldo
tan alto. Las habilidades no necesariamente se transmiten de una industria a otra, porque las
aptitudes por las que les pagan a los pilotos en la industria aeronáutica, no son tan
importantes en, digamos, el sistema educativo.
Lo mismo es válido inclusive para los doctores hoy en día. Con todos los cambios en la
medicina, muchos médicos especialistas, están nece-sitando amoldarse a las normas de
organizaciones del área. Los maestros y profesores definitivamente necesitan estar asociados a
un sindicato. Hoy en los Estados Unidos, la asociación de maestros es, de todas, la más grande
y la más fuerte económicamente. La Asociación Nacional de Educación (NEA) tiene una
tremenda influencia política. Los maestros necesitan la protección de su sindicato porque sus
habilidades tienen limitado valor para una industria fuera de la educación. De manera que la
regla del pulgar es "muy especializado, entonces agremiado". Es lo más inteligente para hacer.
Cuando interrogo en las clases donde enseño "¿Cuántos de ustedes pueden preparar una
hamburguesa mejor que la de McDonald's?" casi todos los estudiantes levantan la mano.
Entonces les pregunto, "si la mayoría de ustedes puede preparar una hamburguesa mejor,
¿cómo es que McDonald's gana más dinero que ustedes?”
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