"¿Y le queda algo?", preguntó.
Dije, "muy poco".
"Esa es la principal razón de sus luchas", dijo papá rico. "Tiene un mal hábito".
"Tu padre le paga a todos primero. Y a sí mismo último, pero solamente si le queda algo”.
"Lo que habitualmente no sucede", dije. "Pero él tiene que pagar sus cuentas, ¿no? ¿Estás
diciendo que él no debería pagar sus cuentas?”
"Por supuesto que no", respondió. "Creo firmemente en pagar mis cuentas a tiempo. Sólo que
me pago primero a mí mismo. Inclusive antes de pagarle al gobierno”.
"Pero, ¿y qué pasa si no tienes suficiente dinero?" pregunté. "¿Qué haces entonces?”
"Lo mismo", dijo papá rico. "Aún en ese caso me pago primero a mí mismo. Aunque ande
escaso de dinero. La columna de mis bienes es por lejos más importante para mí, que el
gobierno”.
"Pero", dije, "¿no vienen tras de ti?”
"Vienen si no pagas", contestó. "Mira, yo no dije no pagar. Dije solamente pagarme primero a
mí, incluso si estoy corto de dinero”.
"Pero", repliqué, "¿cómo lo haces?”
"No se trata de cómo. La pregunta es por qué", dijo.
"OK, ¿por qué?”
"Motivación", dijo papá rico. "¿Quién piensas que va a protestar más fuerte si no le pagas: yo,
o mis acreedores?”
"Tus acreedores definitivamente gritarán más fuerte que tú", le dije, respondiendo lo obvio.
"Tú no dirías nada si no te pagas a ti mismo”.
"Ya ves, así, después de pagarme a mí mismo, la presión de pagar mis impuestos y a los otros
acreedores es tan grande, que me fuerza a buscar otras formas de ingreso. La presión por
pagar se convierte en mi motivación. He realizado trabajos extra, iniciado otras empresas,
negociado en el mercado de valores, cualquier cosa, sólo para asegurarme que esos tipos no
empezaran a vociferar contra mí. Esa presión hizo que trabajara más intensamente, me obligó
a pensar y, en general, me hizo más rápido y más activo cuando de dinero se trata. Si me
hubiera pagado en último término, no habría sentido presión, pero estaría e bancarrota”.
"¿De manera que es el miedo al gobierno o a las otras personas quienes les debes dinero, lo
que te motiva?”
"Así es", dijo papá rico. "Mira, los recaudadores del gobierno soy grandes matones. En general,
todos los que controlan el pago de cuenta lo son. Mucha gente se achica ante estos matones.
Les pagan a ellos, jamás se pagan a sí mismos. ¿Conoces la historia de un enclenque d( 50
kilos, a quien le arrojaron arena en la cara de una patada?”
Asentí. "Veo esa propaganda en los libritos de historietas todo e tiempo, promoviendo
aumento de peso y musculación”.
"Bueno, la mayoría de la gente deja que los matones les pateen arena en la cara. Yo decidí
utilizar el miedo al matón para hacerme más fuerte. Otros se hacen más débiles. Forzarme a
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