simplemente: "Lo hago por mí misma y por la gente que amo. Es el amor lo que me hace
superar las vallas y sacrificios”.
Una razón o propósito, es una combinación de "quieros" y "no quieros". Cuando la gente me
pregunta cuál es mi razón para querer ser rico, la respuesta es una combinación de "quieros" y
"no quieros", profundos y emocionales.
Haré una lista con algunos. Primero los "no quiero", porque de ellos surgen los "quiero". No
quiero trabajar toda mi vida. No quiero aquello a lo que mis padres aspiraban, es decir, la
seguridad de un empleo y una casa en los suburbios. No me gusta ser empleado. Odiaba que
mi padre siempre se perdiera mis partidos de fútbol porque estaba muy ocupado trabajando
en su carrera. Yo sentí odio cuando mi papá trabajó intensamente toda su vida y, a su muerte,
el gobierno tomó casi todo por lo cual él había trabajado. Cuando falleció, casi ni pudo legar a
los suyos todo aquello por lo cual había trabajado con tanto esfuerzo. Los ricos no hacen eso.
Ellos trabajan arduamente, y luego pasan todo a sus hijos.
Ahora los "quiero". Quiero ser libre de viajar por el mundo y vivir el estilo de vida que amo. Y
quiero hacer esto mientras aún soy joven. Quiero simplemente ser libre. Quiero el control
sobre mi tiempo y mi vida. Quiero que el dinero trabaje para mí.
Esas son mis razones emocionales, profundamente asentadas. ¿Cuáles son las suyas? Si no
son lo suficientemente fuertes, puede ser que la realidad del camino por delante sea mayor
que sus razones. He perdido dinero y he tenido que volver atrás muchas veces, pero fueron
esas profundas razones emocionales las que me mantuvieron de pie, yendo hacia adelante. Yo
quería ser libre a la edad de 40 años, pero me tomó hasta los 47, con muchas experiencias de
aprendizaje a lo largo del camino.
Como ya he dicho, desearía poder decir que fue fácil. No fue así, pero tampoco fue tan duro.
Pero, sin una fuerte razón o propósito, todo en la vida es duro.
SI USTED NO TIENE UNA RAZON FUERTE, NO TIENE SENTIDO SEGUIR LEYENDO.
SONARA COMO DEMASIADO TRABAJO.
2. Elijo diariamente: El poder de elegir. Esa es la mayor razón por la que las personas viven en
un país libre. Queremos el poder de elegir.
Financieramente, con cada dólar que cae en nuestras manos, nos es dado para nuestro futuro,
el poder de elegir ser rico, pobre o parte de la clase media. Nuestros hábitos a la hora de
gastar, reflejan quiénes somos. La gente pobre simplemente tiene hábitos pobres en su forma
de gastar.
El beneficio que tuve siendo niño, fue que me encantaba jugar al Monopoly todo el tiempo.
Nadie me dijo que el juego era sólo para niños, de manera que seguí jugándolo aún de adulto.
A la vez, tuve un padre rico, quien me enseñó bien la diferencia entre inversiones y
obligaciones. Así que mucho tiempo atrás, siendo aún un niño, elegí ser rico, y sabía que todo
lo que tenía que hacer era adquirir inversiones; verdaderas inversiones. A Mike, mi mejor
amigo, le había sido entregada una columna de activos, pero aún él debía efectuar la elección
de aprender a conservarla. Muchas familias ricas pierden su patrimonio en la generación
siguiente, tan sólo porque no han entrenado a nadie como buen administrador para cuidar de
sus activos.
Muchas personas eligen no ser ricos. Para el 90 por ciento de la población, ser rico es
"demasiada molestia". Así que inventan dichos como "a mí no me interesa el dinero", o "nunca
seré rico", o "no tengo que preocuparme porque todavía soy joven", o "cuando gane algo de
dinero, recién me preocuparé por mi futuro", o "mi esposo/esposa maneja las finanzas". El
problema con esas afirmaciones, es que roban dos cosas a la persona que elige tales
pensamientos: una es el tiempo, que es su activo más preciado, y la otra es el aprendizaje. El
simple hecho de que usted no tenga dinero, no es excusa para no aprender. Pero, la elección
96 ----> 120