de qué hacemos con nuestro tiempo, nuestro dinero, y qué ponemos dentro de nuestras
cabezas, es una elección que todos efectuamos a diario. Ese es nuestro poder de elección.
Todos tenemos el poder de elegir. Yo simplemente elegí ser rico, y hago esa elección cada día.
INVIERTA PRIMERO EN EDUCACIÓN: En realidad, el único activo verdadero que usted posee es
su mente, la herramienta más poderosa sobre la cual tenemos dominio. A1 igual de lo que dije
acerca del poder de elegir, cada uno de nosotros puede elegir qué poner en su cerebro, una
vez que seamos lo suficientemente adultos. Usted puede mirar televisión todo el día, o leer
revistas de golf, o tomar clases de cerámica, o clases de planificación financiera. Usted elige.
La mayoría de las personas simplemente compran inversiones, en lugar de invertir primero en
aprender cómo invertir.
Una amiga mía, una mujer rica, sufrió recientemente el robo de su apartamento. Los ladrones
se llevaron su aparato de televisión y la videocasetera, y dejaron allí todos los libros que ella
lee. ¡Y todos tenemos esa elección! De nuevo, el 90 por ciento de la población compra
aparatos de televisión, y sólo un 10 por ciento compra libros de negocios o cintas de audio
sobre inversiones.
¿Pero qué hago yo? Voy a seminarios. Me gusta cuando duran dos días porque me encanta
sumergirme por completo en el tema. En 1973, me encontraba mirando TV y apareció un tipo
promocionando un seminario de tres días sobre cómo comprar propiedades sin anticipo. Gasté
365 dólares, pero ese curso me ha hecho ganar por lo menos 2 millones de dólares -si no más.
Pero lo que es aún más importante, me compró vida. Yo no tengo que trabajar más por el
resto de mi vida gracias a ese curso. Yo asisto a cursos de ese estilo al menos dos veces al
año.
Amo las cintas de audio. Y la razón es, que puedo rebobinarlas rápida-mente. Yo estaba
escuchando un cassette de Peter Lynch, y él dijo algo con lo cual yo estaba en total
desacuerdo. En lugar de ponerme en arrogante y crítico, simplemente oprimí rebobinar, y
escuché esa porción de cinco minuto de cinta durante al menos veinte veces. Posiblemente
más. Pero, de repente, por haber mantenido mi mente abierta, entendí por qué dijo lo que
dijo. Fue como magia. Sentí como si yo tuviera una ventana dentro de la mente de uno de los
mayores inversores de nuestra época. Obtuve una clara visión interna y una enorme
profundización de los vastos recursos de su educación y experiencia.
El resultado neto es que yo aún conservo el viejo modo de pensar, pero también cuento con la
manera de ver de Peter, sobre una determinada situación o problema. Tengo dos
pensamientos en lugar de uno. Una forma más de analizar un problema o una tendencia, y eso
no tiene precio. Hoy digo a menudo, "¿De qué forma haría esto Peter Lynch, o Donald Trump,
o Warren Buffet, o George Soros?" La única manera que tengo de acceder a su vasto poder
mental, es siendo lo suficientemente humilde como para escuchar o leer lo que ellos tienen
para decir. Las personas arrogantes o críticas, son generalmente personas con baja
autoestima, que tienen miedo de correr riesgos. Y sepa que si usted aprende algo nuevo, le
será necesario cometer errores en orden de poder entender plenamente lo que ha aprendido.
Si usted ha leído hasta aquí, la arrogancia no es uno de sus problemas. Las personas
arrogantes rara vez leen o compran casetes. ¿Para qué los necesitarían? Ellos son el centro del
universo.
Hay tantas personas "inteligentes" que argumentan o se defienden cuando una idea nueva
está en desacuerdo con su forma de pensar. En este caso, la así llamada "inteligencia"
combinada con "arrogancia" es igual a "ignorancia". Todos conocemos personas con alto nivel
de educación, o que creen ser muy listas, pero cuyas hojas de balance muestran una imagen
diferente. Una persona verdaderamente inteligente recibe bien las nuevas ideas, porque
pueden sumar a la sinergía de las otras ideas acumuladas. Escuchar es más importante que
hablar. Si eso no fuera cierto, Dios no nos hubiera dado dos orejas y una sola boca.
Demasiada gente piensa con su boca, en lugar de escuchar para absorber nuevas ideas y
posibilidades. Ellos argumentan, en lugar de formular preguntas.
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