seguro de que hace poco leí en un libro de Maritain o alguien parecido..." Pero debo
advertirte que tiene un defecto fatal: cree de verdad. Y esto puede echarlo todo a perder.
Pero estas dos iglesias tienen en común un buen punto: ambas son iglesias de partido.
Creo que ya te he advertido antes que, si no se puede mantener a tu paciente apartado de
la iglesia, al menos debiera estar violentamente implicado en algún partido dentro de ella.
No me refiero a verdaderas cuestiones doctrinales; con respecto a éstas, cuanto más tibio
sea, mejor. Y no son las doctrinas en lo que nos basamos principalmente para producir
divisiones: lo realmente divertido es hacer que se odien aquellos que dicen "misa" y los que
dicen "santa comunión", cuando ninguno de los dos bandos podría decir qué diferencia hay
entre las doctrinas de Hooker y de Tomás de Aquino, por ejemplo, de ninguna forma que no
hiciese agua a los cinco minutos. Todo lo realmente indiferente —cirios, vestimenta, qué sé
yo— es una excelente base para nuestras actividades. Hemos hecho que los hombres
olviden por completo lo que aquel individuo apestoso, Pablo, solía enseñar acerca de las
comidas y otras cosas sin importancia: es decir, que el humano sin escrúpulos debiera ceder
siempre ante el humano escrupuloso. Uno creería que no podrían dejar de percatarse de su
aplicación a estas cuestiones: uno esperaría ver al "bajo" eclesiástico arrodillándose y
santiguándose, no fuese que la conciencia débil de su hermano "alto" se viese empujada a
la irreverencia, y al "alto" absteniéndose de tales ejercicios, no fuese a empujar a la idolatría
a su hermano "bajo". Y así habría sido, de no ser por nuestra incesante labor; sin ella, la
variedad de usos dentro de la Iglesia de Inglaterra podría haberse convertido en un semillero
de caridad y de humildad.
Tu cariñoso tío,
ESCRUTOPO