los mismos colaboradores y aduladores a los que ha-
bía investido de los títulos más eminentes, le tenían
bajo control; las peticiones de justicia que lanzaba
el pueblo no llegaban a sus oídos.
Después de acabar mediante la traición y el enga-
ño con los caballeros de Jedi — paladines de la jus-
ticia en la galaxia —, los gobernadores y los burócra-
tas imperiales se dispusieron a establecer el reinado
del terror en los desalentados mundos de la galaxia.
En beneficio de sus ambiciones personales, muchos
utilizaron las fuerzas imperiales y el prestigio del Em-
perador, cada vez más aislado.
Pero unos pocos sistemas se rebelaron ante estos
nuevos ultrajes. Se declararon opuestos al Nuevo Or-
den y emprendieron la gran batalla para restaurar la
Antigua República.
Desde un principio, los sistemas esclavizados por
el Emperador los superaron ampliamente en número.
En aquellos primeros y oscuros días parecía induda-
ble que la brillante llama de la resistencia se extingui-
ría antes de arrojar la luz de la nueva verdad en una
galaxia de pueblos oprimidos y vencidos...
De la primera saga
Journal of the Whilts
«Estaban en el lugar equivocado, en el momento
inoportuno. Naturalmente, se convirtieron en héroes.»
Leia Organa de Alderaan, senadora