para conservar este sistema. Créeme, Tatooine es una
enorme extensión de nada.
Su reducida audiencia comenzó a entrar en la es-
tación antes de que Luke pudiera responder. Fixer
rodeaba con el brazo a Camie y los dos se reían de la
incompetencia de Luke. Incluso Deak y Windy mur-
muraban... Luke estaba convencido de que hablaban
de él.
Los siguió, no sin antes echar una última mirada
hacia los puntos lejanos. Estaba seguro de haber visto
rayos de luz entre las dos naves y de que no habían
sido emitidos por los soles de Tatooine al reflejarse
en el metal.
La atadura que trababa las manos de la muchacha
en su espalda era rudimentaria y eficaz. La atención
constante que le dedicaba la escuadra de soldados
fuertemente armados podría haber sido excesiva para
una pequeña mujer, salvo por el hecho de que sus vi-
das dependían de que la entregaran sana y salva.
No obstante, cuando la joven redujo deliberada-
mente la marcha, fue evidente que sus captores no se
oponían a maltratarla. Una de las figuras blindadas la
golpeó brutalmente en la parte más estrecha de la es-
palda y ella estuvo a punto de caer. Giró y dedicó al
soldado una mirada cruel. Pero no supo si había cau-
sado algún efecto, pues el rostro del hombre estaba
totalmente tapado por el casco blindado.
Del vestíbulo por el que posteriormente entraron
todavía emanaba humo por los bordes del hueco
abierto en el casco del caza. Habían encajado en éste
una entrada portátil y en el extremo del túnel apare-
cía un anillo de luz que cubría el espacio entre la nave
rebelde y el crucero. Una sombra la cubrió cuando gi-
raba para observar la entrada y se sorprendió a pesar
de su autodominio generalmente inquebrantable.