Un grupo de soldados aparentemente cansados se
acercó al comandante y al Oscuro Señor. Vader los
observó expectante.
—Las cintas con los datos no están a bordo de la
nave. No existe información valiosa en los bancos de
almacenamiento ni pruebas de que éstos hayan sido
borrados —recitó mecánicamente el oficial encarga-
do—. Tampoco hubo transmisiones dirigidas de la
nave hacia el exterior a partir del momento en que
entramos en contacto. Una cápsula de bote salvavi-
das defectuosa salió disparada durante la lucha, pero
en su momento se confirmó que a bordo no había for-
mas de vida.
Vader pareció meditar.
Pudo
haber sido una cápsula defectuosa — refle-
xionó —, que también contuviera las cintas. Las cintas
no son formas vitales. Probablemente, cualquier na-
tivo que las encuentre ignorará su importancia y es
probable que las limpie para volver a utilizarlas.
Pero... Envíe un destacamento para que las recupere
o para que se cerciore de que no están en la cápsula
— ordenó por último al solícito oficial —. Sea lo más
sutil que pueda; no es necesario llamar la atención, ni
siquiera en este lamentable mundo de avanzada.
—Vaporice ese caza... no dejaremos nada. En cuan-
to a la cápsula, no puedo correr el riesgo de creer que
tan sólo se trata de un desperfecto. Los datos que tal
vez contenga podrían resultar demasiado perjudicia-
les. Ocúpese personalmente de esto, comandante. Si
las cintas con los datos existen, se han de recuperar o
destruir a cualquier precio. — Después concluyó satis-
fecho —: Cumplido esto y con la senadora en nuestro
poder, seremos testigos del final de esta absurda re-
belión.
—Como usted ordene. Lord Vader —contestó el
comandante.