te de un mensaje privado dirigido a esa persona
—Threepio movió lentamente la cabeza—. Con toda
sinceridad, señor, no sé de qué habla. Nuestro último
amo fue el capitán Colton. Nunca oí que Artoo se re-
firiera a un amo anterior. A decir verdad, jamás he
oído hablar de un tal Obi-wan Kenobi. Pero sospecho
que debido a todo lo que hemos sufrido — concluyó a
modo de disculpa—, sus circuitos lógicos se han en-
marañado un poco. Decididamente, a veces se muestra
excéntrico.
Mientras Luke analizaba el giro de los aconteci-
mientos, Threepio aprovechó la oportunidad para di-
rigir a Artoo una enfurecida mirada de advertencia.
—Obi-wan Kenobi — recitó Luke, pensativo. Súbi-
tamente se le iluminó la expresión—. Bueno, bueno...
me pregunto si tal vez se está refiriendo al viejo Ben
Kenobi.
—Disculpe —Threepio se atragantó, azorado más
allá de toda medida—, ¿conoce realmente a esa per-
sona?
—No exactamente — reconoció con voz más mode-
rada—. No conozco a nadie llamado Obi-wan... pero
el viejo Ben vive en algún lugar cercano al Mar de la
Duna Occidental. Es una especie de personaje local...
un ermitaño. Tío Owen y unos pocos granjeros dicen
que es hechicero. De vez en cuando viene para,cam-
biar cosas. Apenas he hablado con él. Generalmente
mi tío lo echa. — Se detuvo y dirigió nuevamente la
mirada hacia el pequeño robot —. No sabía que el vie-
jo Ben poseía un androide. Al menos, nunca oí hablar
de ello. — El holograma volvió a atraer irresistible-
mente la mirada de Luke —. Me gustaría saber quién
es ella. Debe ser importante... sobre todo si lo que me
acabas de contar se cierto, Threepio. Habla y tiene el
aspecto de alguien que se halla en un apuro. Tal vez
el mensaje
es
importante. Tendríamos que escuchar lo
que falta.