hombros con aparente indiferencia —. Bien, creía que
tenía la obligación de quedarse aquí y ocuparse de su
granja.
Luke no dijo nada pero mantuvo el cuerpo tenso
mientras el anciano desgranaba fragmentos de una
historia personal que sólo había vislumbrado a través
de las distorsiones que de ella le había contado su tío.
—Owen siempre temió que la vida aventurera de
tu padre pudiera influir en ti, pudiera alejarte de An-
chorhead. —Meneó lenta y pesarosamente la cabeza
al recordar—. Sospecho que tu padre no tenía fibra
de granjero.
Luke se puso en movimiento. Se dedicó a quitar las
últimas partículas de arena en la armadura curativa
de Threepio.
—Me hubiera gustado conocerle —susurró final-
mente.
—Fue el mejor piloto que conocí — prosiguió Ke-
nobi — y un excelente luchador. La fuerza... el instin-
to era poderoso en él. — Durante un breve instante,
Kenobi pareció realmente viejo—. También fue un
buen amigo. — Súbitamente, el guiño juvenil retornó
a los ojos penetrantes junto con la afabilidad natural
del anciano —. Tengo entendido que tú también eres
piloto. El pilotaje y la navegación no son hereditarios,
aunque sí algunas aptitudes que pueden combinarse
para que surja un buen piloto de naves pequeñas. Es
posible que las hayas heredado. Aunque también es
necesario enseñarle a nadar a un pato.
—¿Qué es un pato? —preguntó Luke con curio-
sidad.
—No te preocupes. ¿Sabes una cosa? En muchos
sentidos te pareces en gran medida a tu padre. — La
desenfadada mirada apreciativa de Kenobi puso ner-
vioso a Luke—. Has crecido mucho desde la última
vez que te vi.
Como no podía responder a esto, Luke aguardó en