111. El templo que han construido no cesará de ser una ocasión de duda en sus corazones,
hasta que sus corazones sean hechos pedazos. Dios es sabio y prudente.
112. Dios ha comprado a los creyentes sus bienes y sus personas para darles a cambio el
paraíso; combatirán en el sendero de Dios, matarán y serán muertos. La promesa de Dios
es verdadera; la ha hecho en el Pentateuco, en el Evangelio, en el Corán, y ¿quién es más
fiel a su alianza que Dios? Regocijaos del pacto que habéis contraído; es una dicha
inmensa.
113. Los que vuelven a Dios, los que adoran a Dios, los que lo alaban, los que lo
celebran, los que hacen genuflexiones y se prosternan, los que mandan el bien y prohíben
el mal, los que respetan los límites de Dios,
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serán recompensados.
Anuncia esta buena
nueva a los creyentes.
114. No sienta al profeta ni a los creyentes implorar el perdón de Dios para los idólatras,
aunque fuesen sus parientes, cuando se ha hecho evidente que serán entregados al fuego.
115. Abrahán no imploró el perdón de Dios para su padre más que porque se lo había
prometido; pero cuando quedó demostrado que su padre era el enemigo de Dios, no quiso
inmiscuirse en nada, y, sin embargo, Abrahán era compasivo y humano.
116. Dios no extravía a un pueblo después de haberlo conducido por el camino recto,
pasta después de declararle lo que debería temer. Dios lo sabe todo.
117. El imperio de los cielos y de la tierra pertenece a Dios; él da la vida y la muerte;
fuera de él no hay patrón ni protector.
118. Dios volvió
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al profeta y a los mohadjeres y a los ansares
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que le habían seguido en
la hora de la aflicción, cuando los corazones de una gran parte de ellos estaban próximos
a desfallecer. Volvió a ellos porque está lleno de bondad y
de misericordia.
119. Volvió también a aquellos tres que habían permanecido.
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Por vasta que sea, la tierra
fue entonces estrecha para ellos; se creían estrechos en sus propios cuerpos y pensaban
que el único abrigo contra Dios era Dios
mismo
. El volvió a ellos, a fin de que ellos vol-
viesen a él, pues Dios gusta de volver a los pecadores, y es misericordioso.
120. ¡Oh creyentes! Temed a Dios y estad con los justos.
121. ¿Qué razón tenían los habitantes de Medina y los árabes nómadas de los alrededores
para abandonar al apóstol de Dios y preferir sus vidas a la de él? ¿Qué razón tenían para
obrar así, cuando ni la sed, ni la fatiga, ni la necesidad podían alcanzarles en el sendero
de Dios, cuando no daban ningún paso capaz de irritar a los infieles y cuando no sentían
de parte del enemigo nada que no les fuese contado como una buena obra? Dios no deja
sin recompensá a los que obran el bien.
122. No harán una limosna pequeña o grande, no pasarán un torrente
(yendo a la guerra)
sin que todo sea inscrito, a fin de que Dios les concede una magnífica recompensa de sus
acciones.
123. No conviene que todos los creyentes vayan a la vez a la guerra. Es preferible que
vaya únicamente cierto número de cada tribu, y que se instruyan en la religión y enseñen
a sus conciudada nós a su vuelta, a fin de que éstos sepan tenerse en guardia.
124. ¡Oh creyentes! Combatid a los infieles que os rodean; que hallen siempre en
vosotros una acogida ruda. Sabed que Dios está con los que le temen.
125. Cuando desciende de lo alto un nu evo sura
(capítulo del Corán)
, los hay que dicen:
¿Puede este nuevo sura acrecentar la fe de ninguno de vosotros? Sí, aumenta la fe de los
creyentes, los cuales se regocijan con él.
Comment:
Los límites de Dios son los
preceptos, las leyes, las disposiciones de
la ley.
Comment:
La voz “volver de nuevo”
se emplea en árabe en el sentido de
“perdonar” cuando se aplica a Dios, y en
el sentido de “arrepentirse” cuando se
habla del pecador. Por lo demás, en este
versículo se trata del perdón que Dios
concedió a los pecados que Mahoma
había cometido en diferentes
circunstancias.
Comment:
Véase la explicación de
estas dos palabras en el versículo 101,
nota.
Comment:
Se trata aquí de tres de los
“ansares” que por negligencia o falta de
fe no habían seguido a Mahoma a Tabuk.
Prohibió a los fieles todo comercio con
ellos y no levantó la excomunión hasta el
cabo de cincuenca días de penitencia por
su parte.