Vuelven siempre la vista hacia tiempos oscuros: entonces, ciertamente, ilusión y fe eran
cosas distintas; el delirio de la razón era semejanza con Dios, y la duda era pecado.
Demasiado bien conozco a estos hombres semejantes a Dios: quieren que se crea en
ellos, y que la duda sea pecado. Demasiado bien sé igualmente qué es aquello en lo que
más creen ellos mismos.
En verdad, no en trasmundos ni en gotas de sangre redentora: sino que es en el cuerpo
en lo que más creen, y su propio cuerpo es para ellos su cosa en sí
53
.
Pero cosa enfermiza es para ellos el cuerpo: y con gusto escaparían de él. Por eso escu-
chan a los predicadores de la muerte, y ellos mismos predican trasmundos.
Es mejor que oigáis, hermanos míos, la voz del cuerpo sano: es ésta una voz más
honesta y más pura.
Con más honestidad y con más pureza habla el cuerpo sano, el cuerpo perfecto y cua-
drado
54
: y habla del sentido de la tierra.
Así habló Zaratustra.
47
Hinterweltler.
Término forjado por Nietzsche y que ya había empleado una vez en Humano,
demasia-
do humano,
II, «Opiniones y sentencias varias»
.
Aquí se traduce literalmente por «trasmundanos», pues
parecen innecesarias y artificiales las traducciones que ordinariamente se han dado: «De los creyentes en
ultramundos», «De los alucinados de un mundo pretérito», «De los visionarios del más allá», etc. Nietzsche
formó esta palabra por analogía con
Hinterwäldler,
de uso corriente, que significa: el que habita en el
Hinterwald
(la parte de detrás del bosque), pero también: «troglodita», «provinciano», «hombre inculto».
El «trasmundano» es, evidentemente, el «metafísico».
48
Zaratustra describe aquí las ideas de Nietzsche en su primera época (véase sobre todo El nacimiento de
la tragedia), que estuvo muy influida por Schopenhauer y Wagner.
49
Véase antes el
Prólogo de Zaratustra, y
la nota 8
.
50
Mit dem Kopf durch die Wand (gehen)
es
una frase hecha alemana que significa literalmente «(querer
atravesar) la pared con la cabeza», pero que alude a las personas muy tercas, «cabezotas» (tanto, que se
empeñan en algo imposible, a saber: «atravesar la pared con la cabeza»). Al variar ligeramente la frase,
mediante la adición del adjetivo
letzte
(«últimas» paredes, es decir, los límites de este mundo), Nietzsche
ironiza sobre los trasmundanos.
51
La «sangre redentora» es expresión bíblica. Véase 1
Pedro,
1, 19. En
La
genealogía de la moral
Nietzsche reprocha a Wagner el que se dejase seducir por la «sangre redentora». Véase la nota 72 de
La
genealogía de la moral.
52
Alusión al cáliz y a la Ultima Cena. Véase el
Evangelio de Mateo,
26, 27:
«Bebed de él todos, que ésta
es mi sangre.»
53
La «cosa en sí» es término procedente de Kant y contra el polemiza Nietzsche en numerosas ocasiones.
De él se deriva la expresión propia del idealismo alemán «en sí y para sí»
(an
sich und für sich).
Más ade-
lante, en la cuarta parte,
La ofrenda de la miel,
Zaratustra se burlará de esta última expresión, hablando de
«en mí y para mí».
54
El poeta griego Simónides dice en uno de sus «trenos» (el 542 en la numeración de D. L. Page): «Es
difícil llegar a ser un hombre excelente, cuadrado de manos, de pies, de inteligencia, terminado sin repro-
che...» Tanto Platón en el Protágoras (339 b) como Aristóteles en su
Retórica
(1411
b 26)
citan esta metá-
fora de Simónides. De cualquiera de ellos pudo tomar Nietzsche esta imagen, que también repite más tarde;
véase, en esta primera parte,
Del hijo y del matrimonio,
y en la cuarta parte, El saludo
.
De los despreciadores del cuerpo
A los despreciadores del cuerpo quiero decirles mi palabra. No deben aprender ni ense-
ñar otras doctrinas, sino tan sólo decir adiós a su propio cuerpo - y así enmudecer.
«Cuerpo soy yo y alma» - así habla el niño. ¿Y por qué no hablar como los niños?
Pero el despierto, el sapiente, dice: cuerpo soy yo íntegramente, y ninguna otra cosa; y
alma es sólo una palabra para designar algo en el cuerpo.
El cuerpo es una gran razón, una pluralidad dotada de
un único
sentido, una guerra y
una paz, un rebaño y un pastor
55
.