La vida es difícil de llevar: ¡no me os pongáis tan delicados! Todos nosotros somos
guapos, borricos y pollinas de carga
63
.
¿Qué tenemos nosotros en común con el capullo de la rosa, que tiembla porque tiene
encima de su cuerpo una gota de rocío?
Es verdad: nosotros amamos la vida no porque estemos habituados a vivir, sino porque
estamos habituados a amar
64
.
Siempre hay algo de demencia en el amor. Pero siempre hay también algo de razón en
la demencia
65
.
Y también a mí, que soy bueno con la vida, paréceme que quienes más saben de felici-
dad son las mariposas y las burbujas de jabón, y todo lo que entre los hombres es de su
misma especie.
Ver revolotear esas almitas ligeras, locas, encantadoras, volubles - eso hace llorar y
cantar a Zaratustra.
Yo no creería más que en un dios que supiese bailar.
Y cuando vi a mi demonio lo encontré serio, grave, profundo, solemne: era el espíritu
de la pesadez
66
- él hace caer a todas las cosas.
No con la cólera, sino con la risa se mata
67
. ¡Adelante, matemos el espíritu de la pesa-
dez!
He aprendido a andar: desde entonces me dedico a correr. He aprendido a volar: desde
entonces no quiero ser empujado para moverme de un sitio.
Ahora soy ligero, ahora vuelo, ahora me veo a mí mismo por debajo de mí, ahora un
dios baila por medio de mí.
Así habló Zaratustra.
60
Véase el
Evangelio de Juan,
4, 24: «Dios es espíritu.» En la cuarta parte,
La fiesta del asno
, 1
,
el papa
jubilado criticará la frase «Dios es espíritu».
61
Los tres párrafos que van desde «Vosotros miráis...» hasta aquí fueron colocados por Nietzsche como
motto
al frente de la tercera parte de esta obra (véase p.
221).
62
El
tercer tratado de
La genealogía de la moral
lleva a su frente, como
motto,
esta frase. Nietzsche dice
en el prólogo que ese tercer tratado, titulado «¿Qué significan los ideales ascéticos?», es todo él «un co-
mentario» del citado párrafo.
63
Reminiscencia irónica del
Evangelio de Mateo,
21, 5: «Y los discípulos... trajeron la borrica y el polli-
no» (preparativos para la entrada de Jesús en Jerusalén).
64
Juego de palabras, en alemán, entre vivir
(leben) y
amar (lieben).
65
Paráfrasis de
Hamlet,
acto II, escena 2:
«Ocurrencias felices que suele tener la demencia, y que ni la
más sana razón y lucidez podrían soltar con tanta fortuna» (palabras de Polonio a Hamlet).
66
Véase, en la tercera parte, De la visión y del enigma,
así como
Del espíritu de la pesadez,
donde
Nietzsche desarrolla con detalle el significado del «espíritu de la pesadez».
67
En la cuarta parte,
La fiesta del asno,
el más feo de los hombres recordará a Zaratustra esta enseñanza.
Del árbol de la montaña
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El ojo de Zaratustra había visto que un joven lo evitaba. Y cuando una tarde caminaba
solo por los montes que rodean la ciudad llamada «La Vaca Multicolor»: he aquí que en-
contró en su camino a aquel joven, sentado junto a un árbol en el que se apoyaba y mi-
rando al valle con mirada cansada. Zaratustra agarró el árbol junto al cual estaba sentado
el joven y dijo:
Si yo quisiera sacudir este árbol con mis manos, no podría. Pero el viento, que nosotros
no vemos, lo maltrata y lo dobla hacia donde quiere. Manos invisibles son las que peor
nos doblan y maltratan
69
.
Entonces el joven se levantó consternado y dijo: «Oigo a Zaratustra, y en él estaba pre-
cisamente pensando.» Zaratustra replicó: