Cuando Zaratustra hubo dicho estas palabras calló como quien no ha dicho aún su últi-
ma palabra; largo tiempo sopesó, dudando, el bastón en su mano. Por fin habló así: - y su
voz se había cambiado.
¡Ahora yo me voy solo, discípulos míos! ¡También vosotros os vais ahora solos! Así lo
quiero yo.
En verdad, éste es mi consejo: ¡Alejaos de mí y guardaos de Zaratustra! Y aun mejor:
¡avergonzaos de él! Tal vez os ha engañado.
El hombre del conocimiento no sólo tiene que poder amar a sus enemigos, tiene tam-
bién que poder odiar a sus amigos
132
.
Se recompensa mal a un maestro si se permanece siempre discípulo. ¿Y por qué no vais
a deshojar vosotros mi corona?
Vosotros me veneráis: pero ¿qué ocurrirá si un día vuestra veneración se derrumba?
¡Cuidad de que no os aplaste una estatua!
133
¿Decís que creéis en Zaratustra? ¡Mas qué importa Zaratustra! Vosotros sois mis cre-
yentes, ¡mas qué importan todos los creyentes!
No os habíais buscado aún a vosotros: entonces me encontrasteis. Así hacen todos los
creyentes: por eso vale tan poco toda fe.
Ahora os ordeno que me perdáis a mí y que os encontréis a vosotros; y sólo cuando to-
dos hayáis renegado de mí
134
volveré entre vosotros
135
.
En verdad, con otros ojos, hermanos míos, buscaré yo entonces a mis perdidos; con un
amor distinto os amaré entonces
136
.
Y todavía una vez debéis llegar a ser para mí amigos e hijos de
una sola
esperanza: en-
tonces quiero estar con vosotros por tercera vez, para celebrar con vosotros el gran me-
diodía
137
.
Y el gran mediodía es la hora en que el hombre se encuentra a mitad de su camino entre
el animal y el superhombre y celebra su camino hacia el atardecer como su más alta espe-
ranza: pues es el camino hacia una nueva mañana.
Entonces el que se hunde en su ocaso se bendecirá a sí mismo por ser uno que pasa al
otro lado; y el sol de su conocimiento estará para él en el mediodía.
«Muertos están todos los dioses: ahora queremos que viva el superhombre.
»
138
- ¡sea
ésta alguna vez, en el gran mediodía, nuestra última voluntad! -
Así habló Zaratustra.
126
Nietzsche presenta aquí a Zaratustra seguido por sus discípulos en una situación parecida a la que los
Evangelios narran de Jesús. Véase, por ejemplo, el
Evangelio de Lucas,
8, 1:
«Jesús iba recorriendo una
tras otra las ciudades y aldeas, predicando y anunciando la buena nueva del reino de Dios; y con él iban los
Doce y algunas mujeres que habían sido curadas de espíritus malos y enfermedades».
127
Este bastón, con su simbolismo de la serpiente, alude al cetro de Esculapio, dios de la medicina en la
Antigüedad griega. Zaratustra es el médico de las enfermedades de este mundo. Todo este, 1 es un comen-
tario del símbolo del bastón, como puede verse en el párrafo final: «Poder es esa nueva virtud; un pensa-
miento dominante es, y, en torno a él, un alma inteligente: un sol de oro y, en torno a él, la serpiente del
conocimiento». La «serpiente del conocimiento» es concepto que deriva de la Biblia. Véase
Génesis,
3, 5.
128
En la tercera parte,
De los
tres
males,
2
se alude directamente a esta enseñanza.
129
La palabra alemana
Notwendigkeit
(necesidad) está compuesta de
Not
(necesidad, en el sentido de
menesterosidad, «necesidades»)
y Wende
(viraje). Nietzsche separa estos dos componentes y reali za un
juego de palabras muy difícil de verter al castellano. Se trata, sin embargo, de un concepto central de
Nietzsche. El texto alemán dice así:
Wenn Ihr Eines Willens Wollende seid, und diese Wende aller Not euch
Notwendigkeit heisst.
Como acaba de decirse, la palabra
Not
significa: necesidad, menesterosidad; y
Wende,
viraje, en el sentido de dar la vuelta, volver una cosa hacia atrás, rechazarla y apartarla haciéndola
girar. De aquí que a aquello que
(ab)wendet
(aparta) una
Not
(necesidad) se lo empezase a llamar en ale-
mán, en el siglo XVI,
notwendig
(necesario). Se da, pues, la paradoja de que se llama necesario
(notwendig)
a lo que aleja de nosotros
(wenden)
la necesidad
(Not).
Seguramente ahora podrá comprender-
se mejor la frase de Nietzsche. Zaratustra dice: vuestra «necesidad»
(Notwendigkeit)
debe consistir en que