vuestra voluntad
(Wille),
siendo
una sola
voluntad, constituya el viraje
(Wende)
de la necesidad, de la me-
nesterosidad
(Not).
Lo que el hombre
necesita es rechazar la necesidad, lo
cual se realiza teniendo
una sola
voluntad. Lutero no conoce aún la palabra
Notwendigkeit,
cuya historia en el idioma alemán es bastante
complicada.
130
Cita del
Evangelio de Lucas,
4, 23: «Seguro que me diréis este proverbio: Médico, cúrate a ti mismo»
(palabras de Jesús a sus interlocutores en la sinagoga de Cafarnaum).
131
«Pueblo elegido»: concepto bíblico para designar a Israel. Véase el
Salmo
105, 43. Zaratustra estable-
ce aquí una antítesis entre «los que se han elegido a sí mismos» y «los elegidos por Dios».
132
Paráfrasis, invirtiendo el sentido, del
Evangelio de Mateo,
5, 43-44. «Habéis oído que fue dicho:
Amarás a tu prójimo y odiarás a tu enemigo. Pero yo os digo: Amad a vuestros enemigos.»
133
Alusión a la fábula narrada por Aristóteles en su
Poética
(1452 s 7-10): «También lo fortuito nos ma-
ravilla más cuando parece hecho de intento, por ejemplo cuando la estatua de Mitis, en Argos, mató al
culpable de la muerte de Mitis, cayendo sobre él mientras asistía a un espectáculo».
134
Paráfrasis, invirtiendo el sentido, del
Evangelio de Mateo,
10, 33: «A todo el que me negase delante
de los hombres yo le negaré también delante de mi Padre.»
135
En
Ecce homo,
cita Nietzsche el pasaje que va desde «Ahora yo me voy solo...» hasta aquí para indi-
car que Zaratustra no es un «sabio», ni un «santo», ni un «redentor del mundo» a la manera usual.
136
Estos dos últimos párrafos, desde «y solo...» hasta aquí, fueron colocados por Nietzsche como
motto
al frente de la segunda parte de esta obra.
137
«El gran mediodía»: primera aparición de este importante concepto en esta obra. Zaratustra lo descri-
be a grandes rasgos en el párrafo siguiente. Véase también, en la tercera parte,
De la virtud empe-
queñecedora,
3,
Del pasar de largo,
De los tres males,
2,
De tablas viejas y nuevas,
3, y 30; y en la cuarta
parte,
Del hombre superior,
2,
y El signo
.
138
En la cuarta parte,
Del hombre superior,
2, se repite esta frase.
Segunda parte de
Así habló Zaratustra
- y sólo cuando todos hayáis renegado de mí
volveré entre vosotros.
En verdad, con otros ojos, hermanos míos,
buscaré yo entonces a mis perdidos; con un
amor distinto os amaré entonces.
Zaratustra,
De la virtud que hace
regalos
El niño del espejo
139
Zaratustra volvió a continuación a las montañas y a la soledad de su caverna y se apartó
de los hombres: aguardando como un sembrador que ha lanzado su semilla
140
. Mas su
alma se llenó de impaciencia y de deseos de aquellos a quienes amaba: pues aún tenía
muchas cosas que darles. Esto es, en efecto, lo más difícil, el cerrar por amor la mano
abierta y el conservar el pudor al hacer regalos
141
.
Así transcurrieron para el solitario meses y años; mas su sabiduría crecía y le causaba
dolores por su abundancia.
Una mañana se despertó antes de la aurora, estuvo meditando largo tiempo en su lecho
y dijo por fin a su corazón:
«¿De qué me he asustado tanto en mis sueños, que me he despertado? ¿No se acercó a
mí un niño que llevaba un espejo?
“Oh Zaratustra - me dijo el niño -, ¡mírate en el espejo!”
Y al mirar yo al espejo lancé un grito, y mi corazón quedó aterrado: pues no era a mí a
quien veía en él, sino la mueca y la risa burlona de un demonio.