Y en verdad, ¡vosotros sabios famosos, vosotros servidores del pueblo! Vosotros mis-
mos habéis crecido junto con el espíritu y con la virtud del pueblo - ¡y el pueblo mediante
vosotros! ¡En vuestro honor digo yo esto!
Mas pueblo seguís siendo vosotros para mí, incluso en vuestras virtudes, pueblo de ojos
miopes, - ¡pueblo que no sabe qué es
espíritu!
Espíritu es la vida que se saja a sí misma en vivo
183
: con el propio tormento aumenta su
propio saber - ¿sabíais ya esto?
Y la felicidad del espíritu es ésta: ser ungido y ser consagrado con lágrimas para vícti-
ma del sacrificio - ¿sabíais ya esto? Y la ceguera del ciego y su buscar y tantear deben
seguir dando testimonio del poder del sol al que miró - ¿sabíais ya esto?
¡Y el hombre que conoce debe aprender a
edificar
con montañas! Es poco que el espíri-
tu traslade montañas
184
- ¿sabíais ya esto?
Vosotros conocéis sólo chispas del espíritu: ¡pero no veis el yunque que él es, ni la
crueldad de su martillo!
¡En verdad, no conocéis el orgullo del espíritu! ¡Pero aún menos soportaríais la modes-
tia del espíritu, si alguna vez ella quisiera hablar!
Y nunca todavía os ha sido lícito arrojar vuestro espíritu a una fosa de nieve; ¡no sois
bastante ardientes para ello! Por esto tampoco conocéis los éxtasis de su frialdad.
Para mí vosotros os tomáis en todo demasiadas confianzas con el espíritu; y de la sabi-
duría hacéis con frecuencia un asilo y un hospital para malos poetas.
No sois águilas: por ello no habéis experimentado tampoco la felicidad que hay en el te-
rror del espíritu. Y quien no es pájaro no debe hacer su nido sobre abismos.
Me resultáis tibios
185
: pero fría es la corriente de todo conocimiento profundo. Gélidos
son los pozos más íntimos del espíritu: un alivio para manos y trabajadores ardientes.
Respetables estáis ahí para mí, y tiesos, y con la espalda derecha, ¡vosotros, sabios fa-
mosos! - a vosotros no os empujan un viento y una voluntad poderosos.
¿No habéis visto jamás una vela caminar sobre el mar, redondeada e hinchada y tem-
blorosa por el ímpetu del viento? Igual que la vela, temblorosa por el ímpetu del espíritu,
camina mi sabiduría sobre el mar - ¡mi sabiduría salvaje!
Pero vosotros servidores del pueblo, vosotros sabios famosos, - ¡cómo
podríais
voso-
tros marchar junto a mí! -
Así habló Zaratustra.
182
Alusión a la conocida frase
vox populi, vox Dei
(la voz del pueblo es la voz de Dios).
183
El «concienzudo del espíritu» dirá más tarde a Zaratustra, en la conversación que mantendrá con él,
que fue precisamente esa enseñanza la que lo indujo a seguirlo. Véase, en la cuarta parte,
La sanguijuela.
Véase también, en la tercera parte,
De tablas viejas y nuevas,
7.
184
«Trasladar montañas» es expresión bíblica. Véase el
Evangelio de Mateo,
17, 20: «Tenéis poca fe. Os
aseguro que si tuvierais fe como un grano de mostaza le diríais a aquella montaña de allí que viniera y
vendría».
185
Alusión ala frase del
Apocalipsis,
3,15-16:
«¡Ojalá fueras frío o caliente! Mas como eres tibio, y ni
frío ni caliente, voy a vomitarte de mi boca.»
La canción de la noche
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Es de noche: ahora hablan más fuerte todos los surtidores. Y también mi alma es un
surtidor
187
.
Es de noche: sólo ahora se despiertan todas las canciones de los amantes. Y también mi
alma es la canción de un amante.
En mí hay algo insaciado, insaciable, que quiere hablar. En mí hay un ansia de amor,
que habla asimismo el lenguaje del amor.