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Sobre las «manzanas de rosa» véase luego la nota 416.
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La primera edición de
La gaya ciencia
llevaba como
motto
esta cita de Emerson: «El poeta y el sabio
consideran amigas y sagradas todas las cosas, útiles todas las vivencias, santos todos los días, divinos todos
los hombres.» En la segunda edición sustituyó esta cita por los cuatro versos siguientes:
Yo habito en mi propia casa,
jamás he imitado a nadie en nada,
y siempre me he reído además de todo maestro
que no se haya reído de sí mismo
Sobre la puerta de mi casa.
No es esta la única cita, literal o variada, que Nietzsche hace de Emerson en esta obra.
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Nietzsche remeda aquí unas palabras de Isolda en el acto segundo, escena segunda, de
Tristán
e
Isol-
da.
Dice Isolda:
Wie ertrug ich's nur?
Wie ertrag ich's noch?
¿Cómo soporté aquello?
¿Cómo continúo soportándolo?
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Al revés de Aquiles, vulnerable únicamente en su talón.
De la superación de sí mismo
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Voluntad de verdad» llamáis vosotros sapientísimos
>
a lo que os impulsa y os pone ar-
dorosos?
Voluntad de volver pensable todo lo que existe: ¡así llamo yo a vuestra voluntad!
Ante todo queréis
hacer
pensable todo lo que existe: pues dudáis, con justificada des-
confianza, de que sea pensable.
¡Pero debe amoldarse y plegarse a vosotros! Así lo quiere vuestra voluntad. Debe vol-
verse liso y someterse al espíritu, como su espejo y su imagen reflejada.
Ésa es toda vuestra voluntad, sapientísimos, una voluntad de poder; y ello aunque
habléis del bien y del mal y de las valoraciones.
Queréis crear el mundo ante el que podáis arrodillaros: ésa es vuestra última esperanza
y vuestra última ebriedad.
Los no sabios, ciertamente, el pueblo, - son como el río sobre el que avanza flotando
una barca
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: y en la barca se asientan solemnes y embozadas las valoraciones.
Vuestra voluntad yvuestros valores los habéis colocado sobre el río del devenir; lo que
es creído por el pueblo como bueno y como malvado me revela a mí una vieja voluntad
de poder.
Habéis sido vosotros, sapientísimos, quienes habéis colocado en esa barca a tales pasa-
jeros y quienes les habéis dado pompa y orgullosos nombres, - ¡vosotros y vuestra volun-
tad dominadora!
Ahora el río lleva vuestra barca:
tiene que
llevarla. ¡Poco importa que la ola rota eche
espuma y que colérica se oponga a la quilla!
No es el río vuestro peligro y el final de vuestro bien y vuestro mal, sapientísimos: sino
aquella voluntad misma, la voluntad de poder, - la inexhausta y fecunda voluntad de vida.
Mas para que vosotros entendáis mi palabra acerca del bien y del mal
200
: voy a deciros
todavía mi palabra acerca de la vida y acerca de la índole de todo lo viviente.
Yo he seguido las huellas de lo vivo, he recorrido los caminos más grandes y los más
pequeños, para conocer su índole.
Con centuplicado espejo he captado su mirada cuando tenía cerrada la boca: para que
fuesen sus ojos los que me hablasen. Y sus ojos me han hablado.
Pero en todo lugar en que encontré seres vivientes oí hablar también de obediencia. To-
do ser viviente es un ser obediente.