Una máscara de un dios habéis colgado delante de vosotros mismos, «puros»: en una
máscara de un dios se ha introducido, arrastrándose, vuestra asquerosa lombriz.
¡En verdad, vosotros engañáis, «contemplativos»! También Zaratustra fue en otro tiem-
po el chiflado de vuestras pieles divinas; no adivinó las enroscadas serpientes de que es-
taban llenas esas pieles.
¡En otro tiempo me imaginé ver jugar el alma de un dios en vuestros juegos, hombres
del puro conocimiento! ¡En otro tiempo me imaginé que no había mejor arte que vuestras
artes!
La distancia me ocultaba la inmundicia de serpientes y su mal olor: y que aquí rondaba,
lasciva, la astucia de un lagarto.
Pero me
aproximé
a vosotros: entonces llegó a mí el día - y ahora él viene a vosotros, -
¡se acabaron los amores con la luna!
¡Mirad! ¡Atrapada y pálida se encuentra ahí la luna - antela aurora!
¡Pues ya llega ella, la incandescente, - llega su amor a la tierra! ¡Inocencia y deseo pro-
pio de creador es todo amor solar!
¡Mirad cómo se eleva impaciente sobre el mar! ¿No sentís la sed y la ardiente respira-
ción de su amor?
Del mar quiere sorber, y beber su profundidad llevándosela a lo alto: entonces el deseo
del mar se eleva con mil pechos.
Besado y sorbido
quiere
ser éste por la sed del sol; ¡en luz
quiere
convertirse, y en altu-
ra y en huella de luz, y en luz misma!
En verdad, igual que el sol amo yo la vida y todos los mares profundos.
Y esto significa
para mí
conocimiento: todo lo profundo debe ser elevado - ¡hasta mi
altura!
Así habló Zaratustra.
214
El título alemán,
Von der unbefleckten Erkenntnis,
es, por su semejanza fonética, una parodia de
Von
der unbefleckten Empfängnis
(De la Inmaculada Concepción). Otro título pensado por Nietzsche en sus
manuscritos para este apartado decía:
A los contemplativos.
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Juego de palabras en alemán, basado en que en este idioma
Mond
(luna) es de género masculino. Por
otro lado, la creencia de que «hay un hombre en la luna», cuyo rostro puede percibirse en ella, es leyenda
popular e infantil común a varios pueblos.
216
Un amplio desarrollo del «conocimiento objetivo» como espejo puede verse en el 207
de
Más allá del
bien y del mal.
217
Paráfrasis del
Evangelio de Mateo,
12, 34: «De lo que rebosa el corazón habla la boca.»
218
Alusión al
Evangelio de Lucas,
16, 21
(parábola del hombre rico y el mendigo Lázaro): «Lázaro de-
seaba hartarse de lo que caía debajo de la mesa del rico.»
De los doctos
M ¡entras yo yacía dormido en el suelo vino una oveja a pacer de la corona de hiedra de
mi cabeza, - pació y dijo: «Zaratustra ha dejado de ser un docto».
Así dijo, y se marchó hinchada y orgullosa
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. Me lo ha contado un niño.
Me gusta estar echado aquí donde los niños juegan, junto al muro agrietado, entre car-
dos y rojas amapolas.
Todavía soy un docto para los niños, y también para los cardos y las rojas amapolas.
Son inocentes, incluso en su maldad.
Mas para las ovejas he dejado de serlo: así lo quiere mi destino - ¡bendito sea!
Pues ésta es la verdad: he salido de la casa de los doctos: y además he dado un portazo
a mis espaldas.