ciencia es el primer pecado, el germen de todos los pecados, el pecado
original. Sólo esto es la moral. Tú no debes conocer: todo lo demás se
sigue de aquí. El tremendo miedo experimentado por Dios no le impidió
ser hábil. ¿Cómo nos defenderemos de la ciencia? Este fue durante
mucho tiempo su problema capital. Respuesta: ¡Arrojemos al hombre
del Paraíso! La felicidad, el ocio, conducen a pensar; todos los
pensamientos son malos pensamientos... El hombre no debe pensar.
Y el sacerdote en sí inventa la miseria, la muerte, los peligros
mortales del parto, toda clase de sufrimientos, de dolores, de fatigas, y
sobre todo la enfermedad; ¡simples medios en la lucha contra la ciencia!
La miseria le impide al hombre pensar... Y, sin embargo, ¡cosa terrible!,
la obra de la ciencia se eleva, llega hasta el cielo, haciendo palidecer a
los dioses. ¿Qué hacer? El viejo Dios inventa la guerra, separa a los
pueblos, hace que los hombres se destruyan unos a otros (los
sacerdotes tuvieron siempre necesidad de la guerra). ¡De la guerra. que,
entre otras cosas, es una gran perturbadora de la paz de la ciencia! ¡Oh
cosa increíble! No obstante la guerra, la ciencia, la emancipación del
poder del sacerdote, aumentan. Y una última decisión se presenta al
viejo Dios: El hombre se ha hecho científico: no sirve, hay que ahogarlo.
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¿Se me ha entendido? El comienzo de la Biblia contiene toda la
sicología del sacerdote. El sacerdote sólo conoce un peligro: la ciencia,
el sano concepto de causa y efecto. Pero la ciencia prospera
conjuntamente sólo en situaciones favorables; hay que tener tiempo,
hay que tener espíritu de sobra para investigar ., Por consiguiente, se
debe hacer al hombre infeliz: ésta fue en todo tiempo la lógica del
sacerdote.
Ya se adivina qué ha entrado en el mundo con arreglo a esta
lógica: el pecado. El concepto de culpa y de castigo, todo el orden moral
del mundo fue inventado contra la ciencia, contra el rescate del hombre
de los sacerdotes...
El hombre no debe mirar fuera de sí, sino dentro de si; no debe
mirar las cosas con habilidad y prudencia para aprender; en general, no
debe mirar; debe sufrir... Y debe sufrir de modo que tenga
constantemente necesidad del sacerdote. ¡Fuera los médicos! ¡Hay
necesidad de un salvador! ¡El concepto de culpa y de castigo,
comprendida la doctrina de la gracia, de la redención, del perdón -todas
completas mentiras privadas de toda realidad psicológica- fue inventado
para destruir en el hombre el sentido de las causas; fue un atentado
contra la nación de causa y afecto! ¡Y no un atentado realizado con el
puño, con el cuchillo, con la sinceridad con el odio y en el amor , sino