Vacas» por Snowball mismo. Lejos de ser condecorado, fue censurado por demostrar cobardía
en la batalla. Una vez más, algunos animales escucharon esto con cierta perplejidad, pero
Squealer logró convencerlos de que sus recuerdos estaban equivocados.
En el otoño, mediante un tremendo y agotador esfuerzo —porque la cosecha tuvo que
realizarse casi al mismo tiempo—, se concluyó el molino de viento. Aún faltaba instalar la
maquinaria y Whymper negociaba su compra todavía, pero la construcción estaba terminada. A
despecho de todas las dificultades, a pesar de la inexperiencia, de herramientas primitivas, de
la mala suerte y de la traición de Snowball, ¡el trabajo había sido terminado puntualmente en el
día fijado! Muy cansados pero orgullosos, los animales daban vueltas y más vueltas alrededor
de su obra maestra, que a su juicio aparecía aún más hermosa que cuando fuera levantada por
primera vez. Además, el espesor de las paredes era el doble de lo que había sido antes.
¡Únicamente con explosivos sería posible derrumbarlo esta vez! Y cuando recordaban cómo
trabajaron, el desaliento que habían superado y el cambio que produciría en sus vidas cuando
las aspas estuvieran girando y las dinamos funcionando, cuando pensaban en todo esto, el
cansancio desaparecía y brincaban alrededor del molino, profiriendo gritos de triunfo.
Napoleón mismo, acompañado por sus perros y su gallo, se acercó para inspeccionar el trabajo
terminado; personalmente felicitó a los animales por su proeza y anunció que el molino sería
llamado «Molino Napoleón».
Dos días después los animales fueron citados para una reunión especial en el granero.
Quedaron estupefactos cuando Napoleón les anunció que había vendido la pila de madera a
Frederick. Los carros de Frederick comenzarían a llevársela. Durante todo el período de su
aparente amistad con Pilkington, Napoleón en realidad había estado secretamente de acuerdo con
Frederick.
Todas las relaciones con Foxwood fueron cortadas mientras se enviaban mensajes
insultantes a Pilkington. A las palomas se les comunicó que debían evitar la «Granja Pinchfield»
y que modificaran su lema de «Muera Frederick» por «Muera Pilkington». Al mismo tiempo,
Napoleón aseguró a los animales que los rumores de un ataque a «Granja Animal» eran
completamente falsos y que las noticias respecto a las crueldades de Frederick con sus animales,
habían sido enormemente exageradas. Todos esos rumores probablemente habían sido
propagados por Snowball y sus agentes. Ahora se descubría que Snowball no estaba escondido
en la «Granja Pinchfield» y que, en realidad, en su vida había estado allí; residía en Foxwood —
con un lujo extraordinario, según decían— y al parecer, había sido un protegido de Pilkington
durante muchos años.
Los cerdos estaban asombrados por la astucia de Napoleón. Mediante su aparente amistad
con Pilkington forzó a Frederick a aumentar su precio en doce libras. Pero la superioridad de la
mente de Napoleón, dijo Squealer, fue demostrada por el hecho de que no se fió de nadie, ni
siquiera de Frederick. Éste había querido abonar la madera con algo que se llama cheque, el cual,
al parecer, era un pedazo de papel con la promesa de pagar la cantidad escrita en el mismo. Pero
Napoleón fue demasiado listo para él. Había exigido el pago en billetes auténticos de cinco
libras, que debían abonarse antes de retirar la madera. Frederick pagó y el importe abonado
alcanzaba justamente para comprar la maquinaria necesaria para el molino de viento.
Mientras tanto, la madera era llevada a toda prisa. Cuando ya había sido totalmente
retirada, se efectuó otra reunión especial en el granero para que los animales pudieran
contemplar los billetes de banco de Frederick.
Sonriendo beatíficamente y luciendo sus dos condecoraciones, Napoleón reposaba en su
lecho de paja sobre la plataforma, con el dinero al lado suyo, apilado con esmero sobre un plato