experto, por ser discípulo
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de este Pródico. Y ahora me parece que no
captas que lo «difícil» de que hablamos, acaso no lo toma Simónides en
la acepción que tú lo tomas, sino que pasa como con respecto a la
palabra «terrible», que me reprende Pródico una y otra vez, cuando, al
elogiarte yo a ti o a cualquier otro, digo que Protágoras es un hombre
«terriblemente» sabio
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,
y me pregunta si no me avergüenzo de llamar
«terribles» a cosas buenas. Pues lo terrible, dice, es el mal. Nadie,
desde luego, habla nunca de terrible riqueza ni de terrible paz ni de
terrible salud, sino de terrible enfermedad, terrible guerra y terrible
pobreza, en la creencia de que lo terrible es malo. Quizá, pues, respecto
de lo «difícil» los de Ceos y Simónides toman la palabra con la
acepción de «malo» o con alguna otra que tú no captas. Preguntemos a
Pródico. Pues justo es preguntarle a éste por las expresiones de
Simónides.
57. Sócrates parafrasea un famoso pasaje de los Trabajos y Días, 289 y sigs.
(PLATÓN cita de nuevo el mismo en Rep. 364c, y en Leyes 718e. También el poeta
SIMÓNIIDES alude a este pasaje en uno de sus poemas, cf. PMG 542).
58. Sócrates dice ser discípulo de Pródico (mathe te s) también en otros diálogos:
Cármides 163d, Menón 96d, Crdtilo 384b. (Y lo mismo sucede en el pseudoplat. Axfoco
366c.)
59 Traduzco sophòs kaì deinós, «sabio y terrible», por una única expresión. El adjetivo
deinós, además de «terrible» (en relación con el nombre déos «terror») tenía la acepción
de «muy hábil», «tremendo» en tal o cual respecto.
-¿A qué llamaba, Pródico, «difícil» Simónides?
-A un mal, dijo.
-Por eso, entonces, reprochaba a Pítaco que dice que es «difícil» ser
un hombre digno, como si le hubiera oído decir que es «malo» ser
digno.
-¿Pues qué otra cosa crees, Sócrates, que decía Simónides a no ser
eso, al reprochar a Pítaco, que :no sabía distinguir bien los nombres, ya
que era de Lesbos y estaba educado en una lengua bárbara?
-¿Oyes ahora, dije yo, Protágoras, a este Pródico? ¿Tienes algo que
objetar?
Protágoras contestó:
-Dista mucho de ser así, Pródico. Que yo sé bien que Simónides
usaba la palabra «difícil» como todos nosotros, no en sentido de lo
malo, sino como lo que no resulta fácil, y que se hace con muchos
apuros.
-Es que también yo creo, Protágoras, contesté, que eso dice
Simónides, y también este Pródico lo sabe, pero juega y me parece que
está poniendo a prueba si serás capaz de defender tu propia tesis.
Porque, de que Simónides no entiende por «difícil» un mal, grande
prueba es la frase que en seguida viene -a continuación. Dice:
«Sólo un Dios puede tener tal dominio.»
Ciertamente no hubiera dicho eso, de que es malo ser noble, para
luego decir que sólo un dios podría tener eso, ni sólo a la divinidad
adjudicaría esa posesión. Impío, pues, llamaría Pródico a Simónides y,
de ningún modo, natural de Ceos
1
°. Pero lo que me parece querer decir
Simónides en este canto, voy a decírtelo, si quieres ponerme a prueba
en eso que tú decías, de cómo estoy en poesía. Pero, si prefieres, te
escucharé a ti.
Al oírme decir esto, Protágoras dijo:
-Cuando quieras, habla, Sócrates.
Pródico e Hipias me invitaron con insistencia, y los otros también.
b
c
d
e
342a