Introducción
La biología evolucionista nos dice, con razón, que el conocimiento, la consciencia, es el
resultado de la ación y la experiencia. Al actuar, al hacer algo, aquirimos experiencia, que
elevamos a consciencia, a conocimiento que nos sirve para aplicar y guiar mejor la acción
siguiente. De este modo vamos ampliando paulatinamente nuestro dominio del medio a fin de
ensanchar el ámbito de la libertad del ser humano.
¿Pero qué pasa cuando la inmensa mayoría de las experiencias no las hacemos nosotros
mismos, sino que nos vienen mediadas por otros? Esta es la situación en que nos encontramos
hoy día, donde las relaciones humanas, el intercambio social y el intercambio con la
naturaleza, la experiencia directa con los seres humanos y con las cosas, se han reducido a
extremos insoportables. ¿Cómo se generan hoy las opiniones? ¿Qué factores las determinan?
¿Quiénes se benefician en última instancia de este proceso de mediación e intermediación?
¿Cómo se doblegan mentes y voluntades?
Estas son algunas de las preguntas a las que pretende responder este libro. El alemán E.
A. Rauter se planteó algo parecido hace más de 20 años, en un sugerente librito, cuando
todavía imperaba la crítica a los "medios de comunicación" desatada por los acontecimientos
de mayo del 68. (Cfr. E. A. Rauter:
Wie eine Meinung in einem Kopf entsteht,
Weismann
Verlag, Munich 1971). Aunque válido en muchos aspectos, hoy se queda corto. Lo mismo
vale decir de los análidis de L. Bisky (
Geheime Verführer,
Verlag Neues Leben, Berlín 1980,
y
The show must go on
, ibídem, 1984.) La realidad que vivimos hoy es aún peor.
Entre los mitos más machaconamente difundidos en nuestros días se cuenta el de que
vivimos en una sociedad libre y democrática. Pero si analizamos bien las cosas veremos que la
libertad y la democracia son estados de cosas que hay que conquistar y ampliar cada día, paso
a paso. Son muchas las barreras que aún las obstaculizan. Eso lo sabe cualquier estudiante que
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