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preguntó si estaba solo, si no había nadie cerca que pudiera oír, de la
telefonista nada había que temer, tenía más cosas que hacer que
escuchar
conversaciones sobre oftalmopatías, a ella sólo le interesaba
la ginecología. El relato del médico fue breve pero completo, sin
rodeos, sin palabras de más, sin redundancias, y hecho con una
sequedad clínica que, teniendo en cuenta la situación, incluso
sorprendió al director, Pero realmente está usted ciego, preguntó,
Totalmente ciego, En todo caso, podría tratarse de una coincidencia,
podría no ser realmente, en su sentido exacto, un contagio, De
acuerdo, el contagio no está demostrado, pero no se trata de que nos
quedáramos ciegos él y yo, cada uno en su casa, sin habernos visto,
el hombre llegó ciego a mi consulta y yo me quedé ciego pocas horas
después, Cómo podríamos encontrar a ese hombre, Tengo su nombre
y su dirección en el consultorio, Mandaré inmediatamente a alguien,
Un médico, Sí, claro, un colega, No le parece que tendríamos que
comunicar al ministerio lo que está pasando, Por ahora me parece
prematuro, piense en la alarma pública que causaría una noticia así,
por todos los diablos, la ceguera no se pega, Tampoco la muerte se
pega, y todos nos morimos, Bien, quédese en casa mientras trato el
caso, luego lo mandaré a buscar, quiero observarlo, Recuerde que
estoy ciego por haber observado a un ciego, No hay seguridad de eso,
Hay, al menos, una buena presunción de causa a efecto, Sin duda, no
obstante, es aún demasiado pronto para sacar conclusiones, dos
casos aislados no tienen significación estadística, Salvo si somos ya
más de dos, Comprendo su estado de ánimo, pero tenemos que
defendernos de pesimismos que podrían resultar infundados, Gracias,
Volveremos a hablar, Hasta luego.
Media hora después, el médico, torpemente y con ayuda de la mujer,
había acabado de afeitarse. Sonó el teléfono. Era otra vez el director
del servicio oftalmológico, pero la voz, ahora, sonaba distinta,
Tenemos aquí a un niño que también se ha quedado ciego de repente,
lo ve todo blanco, la madre dice que estuvo ayer con él en su
consultorio, Supongo que es un niño que sufre estrabismo divergente
del ojo izquierdo, Sí, No hay duda, es él, Empiezo a estar preocupado,
la situación es realmente seria, El ministerio, Sí, claro, voy a hablar
inmediatamente con la dirección. Pasadas unas tres horas, cuando el
médico y su mujer estaban comiendo en silencio, él tanteando con el
tenedor las tajaditas de carne que ella le había cortado, volvió a sonar
el teléfono. La mujer lo atendió, volvió inmediatamente, Tienes que ir