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Todos se mostraron de acuerdo, sin preguntarse por qué, faltó alguien
que diera la razón fundamental, Porque así no podrían disparar. El
tiempo iba pasando, y el altavoz seguía callado, Habéis enterrado ya a
los vuestros, preguntó por decir algo uno de la primera sala, Todavía
no, Pues van a empezar a oler mal, van a apestarlo todo, Pues que
infecten y apesten, porque lo que es yo, no pienso coger una pala
mientras no haya comido, que, como dice el refrán, primero es comer
y luego lavar los platos, La costumbre no es ésa, tu dicho se equivoca,
es después de los entierros cuando se come y se bebe, Pues conmigo
es al revés. Pasados unos minutos, dijo uno de estos ciegos, Estoy
pensando una cosa, Qué, No sé cómo vamos a repartir la comida,
Como se hizo antes, sabemos cuántos somos, se cuentan las
raciones, cada uno recibe su parte, es la manera más justa y más
sencilla, No ha dado resultado, hubo quien se quedó con la barriga
vacía, Y también hubo quien comió el doble, Es que dividimos mal, Si
no hay respeto y disciplina siempre repartiremos mal, Si tuviésemos a
alguien que al menos viera un poco, Pues se quedaría él con la mayor
parte, Ya decía el otro que en el país de los ciegos el tuerto es rey,
Déjate de refranes, aquí ni los tuertos se salvarían, Yo creo que lo
mejor será repartir la comida por salas, a partes iguales, y luego que
cada cual se las arregle con lo que haya recibido, Quién ha dicho eso,
Yo, Yo, quién, Yo, De qué sala eres, De la segunda, Claro, ya lo sabía,
como ahí sois menos, salíais ganando, comeríais más que nosotros,
que tenemos la sala abarrotada, Yo lo he dicho porque así es más
fácil, El otro también decía que quien parte y reparte y no se queda
con la mejor parte, o es loco, o en el repartir no tiene arte, Mierda, a
ver si acabas ya con lo que dice el otro, que me ponen
nervioso los
refranes, Lo que tendríamos que hacer es llevar toda la comida al
refectorio, cada sala elegir tres para el reparto, con seis personas
contando no habrá peligro de trampas y triquiñuelas, Y cómo vamos a
saber que es verdad cuando digan que somos tantos en la sala,
Estamos tratando con gente honrada, Y eso, también lo dijo el otro,
No, eso lo digo yo, Mira, amigo, lo que somos aquí de verdad es gente
con hambre.
Como si durante todo este tiempo hubiera estado esperando la
consigna, el ábrete sésamo, se oyó por fin el altavoz, Atención,
atención, los internos tienen autorización para venir a recoger la
comida, pero cuidado, si alguien se aproxima demasiado a la reja del
portón, recibirá un primer aviso verbal, en caso de no volver