conviniendo en que la mayor parte de los toques de Romeo y Julieta
guardan estrecha analogía con los que relata en su historia Girolamo
della Corte
(1)
, acepta como fundamento más probable de la tragedia
inglesa el que determina el comentador Malone; Le Tourneur la hace
pura emanación del romance de Bandello.
Vista pues esta variedad de opiniones, ¿qué debemos juiciosamente
pensar?
A resolver tan sólo por la más general concordancia, el poema debió
ser la legítima fuente en que se inspiró el poeta. Prescindiendo del
fondo de la historia, en que todos convienen, el último, lo mismo que
Brooke, apellida Montagües a los parientes de Romeo, Fray Juan al
mensajero del hermano Lorenzo y Freetown a la residencia de los
Capuletos; determina las personas que deben concurrir al festín del
Conde, y llama Escalus al príncipe de Verona. Paynter no personifica a
los convidados, da el nombre de Villafranca a la tradicional mansión de
los Capuletos, y el de Signor Escala, o señor Bartolomeo de la Escala,
al primer jefe magnate de la ciudad. Tales diferencias, por pequeñas que
aparezcan, prueban irrecusablemente, como ya lo hemos dicho, que
Shakespeare siguió paso a paso el poema de Brooke.
Si además de la general se toman en cuenta las concordancias
particulares, si no sólo el conjunto si no los detalles, por insignificantes
que sean, deben hacernos formar una opinión, creemos que Shakespeare
sacó antecedentes de Paynter y de Groto. El primero dio a luz su libro
en 1567, cinco años después de la publicación del poema, siguiendo
fielmente el texto de Boisteau, libro apreciado por todos los eruditos de
la época, y que por la exactitud de su versión debió conocer y consultar
el autor de ROMEO Y JULIETA. La magnífica y encantadora escena
del ruiseñor, aparte de otras notables similitudes, induce a creer lo que
hemos apuntado del segundo.
Tal es lo que juiciosamente se desprende, y lo que han pensado sobre
el particular de que hablamos los más doctos y eruditos literatos. Que
Shakespeare, curioso, prolijo, amante de las antiguas leyendas,
rebuscador de viejas tradiciones, de rarezas literarias, tuviese a la vista
otros antecedentes, no es cosa por cierto que pondremos en duda. La
trágica relación de que nos ocupamos se remonta a épocas bien
anteriores, y guarda hasta sorprendente analogía con diversos hechos
históricos. Píramo y Tisbe se amaron como Julieta y Romeo, y