SPINOZA
6
período de la vida de Spinoza pasado en Rijnsburg;
la más célebre, la más leída y, en cuanto a su conte-
nido dogmático, la más importante que haya escrito
en ese primer período de su actividad literaria.
Es preciso preguntarse por qué esta obra, capital
a despecho de su brevedad, ha quedado inconclusa.
Puede pensarse muy bien que Spinoza, habiendo
emprendido la composición de la Ética, haya renun-
ciado a escribir o a conservar la parte de su tratado
en que debía exponer su filosofía; pero lo que re-
quiere explicación es el hecho de que la misma teoría
del conocimiento haya quedado inconclusa.
Las últimas páginas de la Reforma del entendi-
miento descubren cierto embarazo; el pensamiento,
hasta ahí seguro de sí mismo, fácil de seguir en su
de la filosofía de Descartes. Pero ningún lector atento del Tratado
de la reforma del entendimiento creerá necesario explicar por esas
circunstancias accidentales la composición de esta obra. Ella
tiene su lugar necesario en los trabajos de Spinoza; tampoco
es, aunque en ella se mencione la pedagogía, el escrito de un
pedagogo que persigue el medio de enseñar la verdad o de
ensanchar el espíritu de un alumno; es el trabajo de un filóso-
fo que medita profundamente sobre la naturaleza de lo ver-
dadero y el método a seguir para no apartarse de ello en sus
propias investigaciones. El acontecimiento que cuenta en su
vida y que puede ser recordado a propósito de la Reforma del
entendimiento, es la lectura de Descartes y sin duda también de
Bacon, que parece ser el blanco en muchos pasajes.