SPINOZA
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por qué medios nos aseguraremos de la realidad
problemática de las cosas, antes de buscar la verdad
y en persecución de esa misma búsqueda.
2º No llegamos siquiera a un conocimiento sufi-
cientemente claro del entendimiento humano y de la
relación que mantiene con los modos eternos; su
poder de conocer es puesto fuera de duda; sus erro-
res son explicados con una precisión y una claridad
que no creemos que pueda ser superada; su esencia
permanece incompletamente conocida. Spinoza se
detiene antes aun de haber concluido el análisis que
ha reconocido indispensable y que no era más que el
primer momento de la investigación iniciada.
Es fácil comprender que Spinoza no haya podi-
do, en el momento de la redacción del tratado, llenar
a su satisfacción esas dos lagunas; habría sido nece-
sario que poseyera desde entonces un conocimiento
suficiente de la naturaleza humana y de la naturaleza
en general. Todo lo que podía decirse del conoci-
miento considerado en sí mismo, hecha abstracción
del objeto por conocer y, hasta cierto punto, del su-
jeto conociente, se había dicho de modo definitivo;
para lo que había de seguir, Spinoza no pudo (tejar
de ver —y lo indica de paso— que la solución de los
problemas planteados exigía la constitución previa