TRATADO DE LA REFORMA DEL ENTENDIMIENTO
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cial es que la posibilidad de la ciencia sea establecida;
en cuanto a los medios por los cuales se constituirá,
es relativamente secundario.
A diferencia de Descartes, Spinoza es moralista y
no físico. Las diversas ciencias enumeradas al co-
mienzo del Tratado de la reforma del entendimiento
corresponden a la vida humana tal como él la conci-
be; no son, sin embargo, de primera necesidad: el
hombre puede llegar a la libertad por la sola refle-
xión, con tal que sepa que nada en él ni fuera de él
es ininteligible; y con esta misma condición es posi-
ble determinar dialécticamente las instituciones que
convienen a la ciudad. Así, el ordenamiento, según la
recta razón, de las cosas humanas, y la salvación del
individuo, no exigen la constitución previa de una
ciencia de la naturaleza considerada en la multiplici-
dad de sus modos.
A la razón por la cual Lagneau explica el estado
inconcluso del Tratado de la reforma del entendi-
miento hay que agregar ésta: Spinoza tenía otra fae-
na más apremiante por realizar, una faena que podía
realizar antes de retomar la primera y que importaba
ante todo. Debía escribir el Tratado teológico-
político y probar, contra todas las Iglesias, contra
todas las sectas (exceptuada la de los colegiantes),