TRATADO DE LA REFORMA DEL ENTENDIMIENTO
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de escoger el mejor y de empezar al mismo tiempo a
conocer mis fuerzas y mi naturaleza, que deseo per-
feccionar.
(10) Si discurro con atención, lo mejor que pue-
do hacer es reducir esos modos de percepción a
cuatro:
(11) I. Existe una percepción adquirida de oídas
o mediante algún signo convencional arbitrario.
(12) II. Existe una percepción adquirida por ex-
periencia vaga, es decir, por una experiencia que no
está determinada por el entendimiento; se llama así
porque, adquirida fortuitamente y no contradicha
por otra alguna, subsiste en nosotros como inque-
brantable.
(13) III. Existe una percepción en que la esencia
de una cosa se infiere de otra, pero no adecuada-
mente, como ocurre
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cuando de un efecto inferi-
mos la causa, o bien cuando una conclusión se
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En semejante caso, no conocemos de la causa sino lo que
observamos en el efecto; esto se ve suficientemente porque
entonces sólo podemos hablar de ella en los términos más
generales: hay, pues, alguna cosa; hay, pues, algún poder, etc.
O también en términos negativos: por consiguiente, no es
esto ni aquello, etc. En el mejor caso, se atribuye a la causa,
en virtud del efecto, alguna cosa que se percibe claramente,
como lo mostraremos mediante un ejemplo; pero sólo afir-
mamos sus propiedades y no la esencia particular de la cosa.