SPINOZA
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conocer hasta ahora por un conocimiento semejan-
te.
(16) Para que esto se entienda mejor, usaré un
ejemplo único: dados tres números, se busca un
cuarto que sea al tercero como el segundo es al pri-
mero. Los comerciantes nos dirán repetidamente
que saben lo que debe hacerse para encontrar el
cuarto, porque no han olvidado aún el procedi-
miento sin demostración que aprendieron de sus
maestros. Otros deducen de la experiencia de los
casos simples un principio universal: cuando el
cuarto número es conocido, como en la proporción
2, 4, 3, 6, la experiencia muestra que dividiendo por
el primero el producto del segundo y del tercero se
obtiene como cociente el número 6; y al obtener por
esta operación el mismo número que ya sin ella sa-
bían era el cuarto proporcional buscado, concluyen
de ahí que esta operación permite hallar siempre el
cuarto número proporcional. Los matemáticos, ba-
sados en la demostración de Euclides (proposición
19, libro VII) saben cuáles números son proporcio-
nales entre sí, lo que deducen de la naturaleza de la
proporción y de la propiedad correspondiente de
que el producto del primer término y del cuarto es
igual al producto del segundo y del tercero. No ven,