TRATADO DE LA REFORMA DEL ENTENDIMIENTO
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sin embargo, adecuadamente, la proporcionalidad de
los números dados, y, si la ven, no es en virtud de la
proposición de Euclides, sino intuitivamente, sin
operación alguna. Para escoger ahora el mejor entre
esos medios de percepción, es preciso enumerar
brevemente los medios necesarios para llegar a
nuestro fin, a saber:
(17) I. Conocer exactamente nuestra naturaleza,
que queremos perfeccionar, y poseer también un
conocimiento suficiente de la naturaleza de las cosas.
(18) II. Para inferir así rectamente las diferencias,
las semejanzas y las oposiciones de las cosas.
(19) III. Para concebir rectamente lo que se
puede y lo que no se puede hacer con ellas.
(20) IV. A fin de comparar ese resultado con la
naturaleza y el poder del hombre. Con ello se verá
fácilmente la alta perfección a que el hombre puede
llegar.
(21) Tras estas consideraciones, veamos qué
modo de percepción debe ser escogido.
(22) En cuanto al primero, es evidente que de
oídas, además de que este modo es muy incierto, no
percibimos esencia alguna de la cosa, como lo desta-
ca nuestro ejemplo. Pero como sólo podemos cono-
cer la existencia singular de una cosa si conocemos