TRATADO DE LA REFORMA DEL ENTENDIMIENTO
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(27) La idea
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verdadera (pues tenemos una idea
verdadera) es cosa distinta de aquello de lo cual ella
es la idea: una cosa es el círculo y otra la idea del cír-
culo. La idea del círculo no es un objeto con centro
y periferia, como el círculo, y parejamente, la idea de
un cuerpo no es ese mismo cuerpo. Puesto que es
distinta de aquello de que es la idea, será también en
sí misma conocible; es decir, que la idea considerada
en su esencia formal, puede ser objeto de otra esen-
cia objetiva, y, a su vez, esta esencia objetiva, consi-
derada en sí misma; será alguna cosa real y
conocible, y así indefinidamente.
Pedro, por ejemplo, es un objeto real; la idea
verdadera de Pedro es la esencia objetiva de Pedro,
que es también en sí misma cosa real y enteramente
distinta de Pedro mismo. Dado, pues, que la idea de
Pedro es alguna cosa real, con su peculiar esencia,
será también el objeto de otra idea que contendrá
objetivamente en sí todo lo que la idea de Pedro
contiene formalmente; a su vez esta idea, cuyo ob-
jeto será la idea de la idea de Pedro, tendrá también
su esencia, que igualmente podrá ser el objeto de
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Obsérvese que no sólo debemos demostrar lo que acabo
de decir, sino también evidenciar que hemos seguido la recta
vía, y aún otras cosas que es muy necesario saberlas.