SPINOZA
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consiguiente, el Método no es más que el conoci-
miento reflexivo o la idea de la idea; y como no hay
idea de la idea si la idea no ha sido dada previamen-
te, no habrá método si una idea no ha sido dada
previamente. El buen método es, pues, el que
muestra cómo el espíritu debe ser dirigido según la
norma de la idea verdadera.
(28) Como la relación entre dos ideas es la mis-
ma que la de las esencias formales de estas ideas,
síguese que el conocimiento reflexivo de la idea del
Ser más perfecto es superior al conocimiento refle-
xivo de las demás ideas; el método más perfecto se-
rá, pues, el que muestra, según la norma de la idea
dada del Ser más perfecto, cómo debe dirigirse el
espíritu. Así se verá fácilmente cómo el espíritu, a
medida que su conocimiento abarca más cosas, ad-
quiere nuevos instrumentos que le permiten avanzar
con mayor facilidad. Ante todo, en efecto, como
surge de lo que he dicho, debe existir en nosotros,
como un instrumento innato, la idea verdadera, cuyo
conocimiento nos haga comprender la diferencia
existente, entre una percepción de esta especie y to-
das las demás. En eso consiste una parte del méto-
do. Como se comprende, por otra parte, que el
espíritu se conoce tanto mejor cuanto más extenso