SPINOZA
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secundo cuál es la mejor percepción con cuya ayuda
podemos llegar a nuestra perfección; tertio, cuál es la
primera vía que debe seguir el espíritu para comen-
zar bien: ésta consiste, dada una idea verdadera cual-
quiera, en tomarla como norma para continuar sus
investigaciones según leyes ciertas. Para hacerlo co-
rrectamente, es preciso exigir al Método: primo, que
distinga la idea verdadera de las demás percepciones
y preserve al espíritu de estas últimas; secundo, esta-
blecer reglas para percibir según esta norma las co-
sas desconocidas; tertio, instituir un orden que nos
ahorre inútiles fatigas. Después de conocer este
método hemos visto, quarto, que para que fuera lo
más perfecto posible era necesario que poseyéramos
la idea del Ser más perfecto. Desde el comienzo,
pues, procuraremos llegar cuanto antes al conoci-
miento de tal Ser.
(33) Comencemos, pues, por la primera parte del
Método, que consiste, como ya sabemos, en distin-
guir y separar la idea verdadera de las demás percep-
ciones y en impedir que el espíritu confunda las
ideas falsas, forjadas y dudosas con las verdaderas.
Mi intención es explicarlo aquí ampliamente a fin de
contraer al lector a un conocimiento tan necesario, y
también porque muchos han llegado a dudar de las