TRATADO DE LA REFORMA DEL ENTENDIMIENTO
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mismas cosas verdaderas por no haber cuidado de lo
que distingue la percepción verdadera de las demás.
Se parecen así a hombres que en la vigilia no dudan
de que están despiertos, pero una vez que en sueños
han creído falsamente estar despiertos, luego han
dudado de que lo estuvieran en la misma vigilia, lo
que les ha ocurrido por la misma razón de que jamás
distinguieron el sueño de la vigilia. Advierto, no
obstante, que no trataré aquí de la esencia de cada
percepción y tampoco la explicaré por su causa pró-
xima, pues esto pertenece a la Filosofía. Expondré
solamente lo que el método requiere, es decir, a qué,
propósito se forma una percepción falsa, imaginada
y dudosa, y cómo llegaremos a librarnos de ellas.
Nuestra primera averiguación se referirá a la idea
imaginada.
(34) Toda percepción tiene por objeto una cosa
considerada como existencia o bien sólo su esencia y
como la mayoría de las ficciones se refieren a cosas
consideradas como existentes, hablaré ante todo de
esta última especie, es decir, de la que sólo la exis-
tencia es imaginada, mientras que la cosa que uno se
representa ficticiamente en esa condición es conoci-
da o se supone que lo es. Por ejemplo, me forjo la
idea de que Pedro, a quien conozco, va a su casa, me