SPINOZA
52
pensamiento hacia la naturaleza del ser y definiéra-
mos a Adán como un ser. Por eso cuanto más se
concibe la existencia en general, más confusamente
se la concibe y más fácilmente puede ser atribuida a
cualquier cosa; por el contrario, apenas es concebida
como la existencia más particular de una cosa, tene-
mos de ella una idea más clara y difícilmente pode-
mos atribuirla (aun cuando no nos preocupemos del
orden de la naturaleza) a otra cosa; y esto convenía
destacarlo.
(35) Debemos considerar ahora los casos en que
se dice comúnmente que hay ficción, aunque sepa-
mos claramente que la cosa no es como la imagina-
mos. Por ejemplo, aun sabiendo que la tierra es
redonda, nada me impide decir que es un hemisfe-
rio, como una media naranja en un plato, o que el
sol gira alrededor de la tierra, y otras cosas semejan-
tes. Si consideramos esos casos con atención, nada
veremos en ellos que no concuerde con lo expresa-
do; sólo es preciso observar que en cierto momento
existió la posibilidad de equivocarnos y que ahora
conocemos nuestros errores. Además, podemos
forjar o por lo menos admitir la idea de que otros
hombres están en el mismo error o pueden caer en
él, como ya hemos visto. Digo que podemos forjar