TRATADO DE LA REFORMA DEL ENTENDIMIENTO
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todo que cuanto menos el espíritu conoce y más
percibe, más capaz es de ficción, y cuantos más co-
nocimientos claros posee, mas disminuye ese poder.
Como ya hemos visto, no podemos, por ejemplo,
mientras pensamos, imaginarnos que pensamos y no
pensamos; lo mismo que, cuando conocemos la na-
turaleza del cuerpo, no podemos forjar la idea de
una mosca infinita, y cuando conocemos la naturale-
za del alma
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no podemos forjar la idea de un alma
cuadrada, aunque podemos expresar cualquier cosa.
Pero ya hemos advertido que cuanto menos cono-
cen los hombres la Naturaleza, más fácilmente pue-
den forjar numerosas ficciones; por ejemplo, que los
árboles hablan, que los hombres pueden mudarse
súbitamente en piedras, en fuentes, en fantasmas
espejados, la nada convirtiéndose en algo, los dioses
en bestias y en hombres, y multitud de cosas seme-
jantes.
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Ocurre a menudo que un hombre recuerda esta palabra
alma y forja al mismo tiempo alguna imagen corporal. Como
ambas cosas se representan simultáneamente, cree fácilmente
que imagina y forja un alma corporal, pues no distingue la
palabra de la cosa misma. Pido a los lectores que no se apre-
suren a rechazar lo que digo, y espero que no lo harán, si
consideran los ejemplos y también lo que seguirá con gran
atención.