SPINOZA
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(38) Acaso alguien crea que la ficción está deli-
mitada por la ficción y no por el conocimiento; es
decir, que luego de imaginar la idea de una cosa que,
usando de cierta libertad, quise aseverar que existía
en la Naturaleza tal cual la forjé, esto me impide lue-
go pensarla diferentemente. Por ejemplo, después
que forjo (para usar su lenguaje) esta idea de la natu-
raleza del cuerpo, y que quiero, usando de mi liber-
tad, persuadirme de que esta naturaleza es así en la
realidad, ya no me es posible forjar la idea de una
mosca infinita, y después que he forjado la esencia
del alma, no puedo imaginarla cuadrada. Pero exa-
minemos esto. Ante todo, o bien se niega o bien se
concede que podemos conocer alguna cosa. Si se
concede, deberá decirse necesariamente del conoci-
miento lo que se dice de la ficción. Si se niega, vea-
mos, nosotros que sabemos que sabemos alguna
cosa, qué se dice. Se dice esto: el alma puede sentir y
percibir de muchas maneras, pero no puede perci-
birse a sí misma, como tampoco las cosas existentes;
sólo percibe las cosas que no existen en sí ni en
parte alguna; dicho de otro modo, el alma puede,
por su sola fuerza, crear sensaciones e ideas que no
correspondan a las cosas. Por eso se la considera en
parte como un dios. Luego se dice: poseemos la li-